Publicado en Cuentos y Relatos

El tren de Leopoldo


28.-

 

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Este es el cuento  de Navidad que escribí para la Banda:

 

          Muchas cosas se han dicho acerca de la navidad, para algunos es el significado simbólico del nacimiento de un hombre que lo cambió todo hará poco más de dos mil años, para otros son fechas donde se reúne la familia, de las pocas veces donde se puede llegar a disfrutar estar entre seres queridos, para otros suelen ser épocas de compras…y para otros de grandes ventas, este es el caso de Leopoldo, vendedor de una tienda departamental, su vida en esta época del año era ser el mejor vendedor de ropa, sacar la máxima ganancia lo hacía sentirse mejor, después de todo la navidad también representa para algunos una derrama económica como no se tiene en el resto del año y claro el bienestar para ellos.

Corría el inicio de Diciembre de un año cualquiera cuando Leopoldo empezó con su ritual de cada año, limpiar sus zapatos, planchar su camisa de la suerte, así como sabedor de que tenía el don de vender, era el vendedor estrella después de todo.

Ese día su supervisor le comunicó una noticia; había de ser promovido al departamento de juguetería, vamos, un insulto para el orgulloso vendedor de ropa fina, infantil, como la palabra “juguetería” conllevaba en el nombre, no estando conforme con el cambio no le quedó de otra más que ir a aquel departamento que le recordaba sus momentos de niñez.

A mediados de diciembre, Leopoldo estaba más que resignado a estar en el departamento de juguetería, sin embargo un pequeño tren de juguete en un pequeño rincón lo hizo recordar cuando era un niño y nunca tuvo uno, realmente ese era un deseo que jamás se le cumplió, al crecer olvidó la parte de la inocencia de aquellas épocas.

Hoy aquel vendedor estrella, detuvo su mirada en aquel trenecito de madera, tenía que comprarlo era su pensamiento, sin embargo estaba apartado, el padre de un niño de 10 años acababa de apartarlo; viejos recuerdos de cuando la familia de Leopoldo se reunía alrededor de la mesa a brindar; ¿el significado? Podría ser cualquiera, para un niño de 10 años como él era en aquellos años, era el de ver regalos y ver a sus padres y hermanos juntos, lo demás sobraba.

Meditó y meditó sobre decirle al señor que ese tren realmente estaba apartado (¡obvio para él!) pero una parte de su ser, demostró que aquel niño que estaba esperando impaciente por su nuevo juguete, realmente representaba lo que alguna vez quiso tener, por eso empacó con sumo cuidado y especial interés aquel regalo de motivación, quizá algún día ese niño de ojos esperanzados recordaría el día en que su padre le regaló aquel trenecito, y como todo atesorar buenos recuerdos era parte de lo que había olvidado sobre la Navidad; Leopoldo no estaba solo, tenía su familia, sus hijos y esposa en quienes pensar y sobre todo disfrutar cuando saliera de aquella tienda, pero poco a poco el ser el vendedor estrella de épocas navideñas lo habían hecho olvidar lo importante de la Navidad, no se trataba tanto de comprar y comprar, total para eso siempre existirían vendedores como él.

Feliz Navidad tengan, con afecto su vecino El Escritor de Pacotilla®clip_image004

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