Publicado en Cuentos y Relatos, Personajes

Azul Pacífico: Prólogo


40.-

Bueno dejo el primer capítulo de la pequeña novela que hice, después de todo si no hay editoriales ahí cerca, ¡ponlo en tu blog!  y como seguí ese consejo, pues lo puse, total si es el blog de alguien que dice escribir, bueno aquí hay bastante donde leer.

Advierto que los demás capítulos son muy diferentes a la trama que sigue, pues funciona como un prólogo y ese es el que estoy poniendo aquí, pero como es algo aparte, decidí liberarlo en un pequeño cuento aparte de la novela real que aunque sea diferente va por los mimos derroteros y toma muchas referencias del prólogo como nombres y lugares que posteriormente se usaran en la novela, sin embargo también hice un pequeño guiño al 14 de Febrero donde no hay nada romántico de por medio.

 

Prólogo

Miércoles 14 de Febrero de 2018

5:47 a.m.

Aquella pequeña lancha pesquera pernoctaba aproximadamente a unos 500 metros de la orilla de la playa de aquella pequeña localidad pesquera en Costa Rica; incluso se podían ver las luces de las casas a lo lejos de ese pintoresco pueblo de no más de 400 personas cuyas únicas actividades eran en referencia al mar, a la pesca y de forma reducida al cultivo de pequeñas cosechas de verduras para consumo propio, al norte colindaba con un pequeño camino que se elevaba para poder salir de aquella hondonada donde estaba San Mateo[1]

Sus casas eran típicas casas, muy confortables para el día a día, con una calle principal que daba al muelle de la comunidad, esta calle llevaba al centro de la ciudad lugar donde se hacían las fiestas y ferias, San Mateo era un lugar muy tranquilo durante todo el año, la gente tendía a ser pacífica y a mirar la naturaleza con respeto, la vida moderna del año 2018 casi no estaba presente, a lo mucho televisión por satélite y acceso a Internet de forma limitada para la escuela y algunas personas que, por su trabajo tenían que acceder a él, realmente era innecesario pues las maravillas naturales del pueblo eran propicias para que la gente del exterior se olvidara de la vida moderna.

La gran mayoría de casas eran de madera, pero no eran las austeras chozas que uno llegaría a pensar que fueran, realmente uno podía decir que sus tejados en rojo brillante y su fachada blanca estaban listos para una postal, los que tenían algún negocio como las tiendas de ultramarinos solían tener a disposición de la gente, los mejores avances de la modernidad, recordar que estamos en el año 2018 es algo extraño, pareciera que se detuvo el tiempo en San Mateo, algo bueno considerando la cantidad de tecnología aplicada en todo el mundo.

Al sur se encontraba la calle donde se encontraba la radiodifusora de la ciudad, un pequeño edificio pintado en brillantes colores naranja con letras en verde, lugar de donde salía el programa matutino para el regocijo de las personas, niños, mujeres y todo aquel que no entraba al mar, al lado estaba el único atisbo de modernidad en la población, un pequeño laboratorio de investigación marina, San Mateo había sido pionera en la invitación a los biólogos marinos para que tuvieran un lugar donde vivir y estar pendientes de la salud de su ecosistema, el alcalde poco trabajo tenía realmente, el lugar era tan pequeño que al salir caminando por las calles, era fácilmente reconocido, como todos los vecinos.

Las demás actividades eran complementarias de la pesca, la cooperativa local mantenía también la planta procesadora de pescados y mariscos, ahí es donde la mayoría de la gente que por alguna razón no estaba en el mar, ahí es donde trabajaban, más al oeste se encontraba la calle Balboa, aunque era comúnmente conocida como “la calle de los artesanos”, San Mateo era visitado regularmente por turistas extranjeros en épocas donde su bahía aledaña que era conocida como La Martinica, era el mejor complemento para los surfistas, pese al casi inaccesible camino, muchos de los turistas llegaban para quedarse durante la temporada bueno, unos 2-3 meses de plena actividad, lugar donde los artesanos y la gente que los hospedaba tenían una ganancia mayor; la playa de San Mateo era un lugar tranquilo, esta daba a la bahía y justo después de la bahía, a un lado se tenía acceso a un lugar donde se encontraban un pequeño bosque tropical, para suerte de todos, el lugar daba la madera necesaria así como muchas frutas, que luego eran comercializadas en el mercado local, este mercado era visitado frecuentemente para poder conseguir pescado fresco.

La única escuela era una primaria y secundaria que estaba alojada en una pequeñísima colina, la escuela era tan pequeña que más parecería una casita de juguete sobre un montículo de 7-8 metros, el constante tañido de la campana que llamaba a los niños y jóvenes a las clases en las mañanas, pues en las tardes no abrían. Cercana a la alcaldía se encontraba la estación de policía esta tenía por jefe a Adrián Montesinos, heredero de una larga tradición de agentes de la Ley, Adrián por su parte tenía a 2 cuadras de ahí su casa que compartía con su esposa y sus gemelas de 1 año de edad, quizá el motivo para dar lo mejor de sí en su trabajo, San Mateo era muy pequeño de ahí que no usara medio de transporte alguno para ir y venir, no lo necesitaba más que para el trabajo, y para patrullar tenía un Jeep viejo del año 2000, quizá necesitara una mano de pintura y tener siempre el fallo de una luz trasera que a cada rato fastidiaba a Adrián el Jeep estaba adecuado para trabajar con Bioetanol, la gasolina era un bien que aparte de ser caro e inaccesible para la economía y orografía, no resultaba buen negocio para los poco vehículos que tenían en sus calles, sin embargo el negocio del Bioetanol en granjas acondicionadas para tal mención, tenía suficiente repercusión para que se pudiera vender localmente.

Poco podría hacer Pablo el pescador para que los peces entraran a su pequeña red más que tener suerte hacía casi 7 meses la pesca había bajado considerablemente hasta casi nada, nadie sabía el por qué los peces habían desaparecido, era cosa poco probable por que la bahía era un refugio natural para el desove de sus crías, aparte de ser un cruce de corrientes marinas que aportaban muchos nutrientes a las aguas de ese lado del planeta, el otro extraño caso era encontrar desechos de cardúmenes de peces que solo servían para alimentar a las gaviotas, sin embargo ahí estaba desde hacía 3 horas, el golpeteo rítmico de las olas con el casco de su lancha lo estaba adormeciendo, el sopor era tal que ni el frio de la noche lo llegaba a sentir, hasta que un ruido sordo proveniente a un lado de su lancha lo hizo ponerse a la expectativa, no era el de una roca pues ahí no había nada, no era su red pues tantos años de maniobrar con ella lo hacía distinguir que ese ruido no era normal.

Sin embargo el ruido no se repitió sino hasta media hora después, esta vez Pablo estaba seguro de que ese ruido era el de “algo” que golpeaba su lancha de forma insistente como si estuviera a la deriva, en la claridad de la luz de Luna pudo divisar la causa de eso…

— ¿Parece una ballena? No deberían estar aquí en esta época del año—

Al lado de su pequeña lancha de 6 metros de eslora se divisaba la piel de un animal poco más largo que un autobús escolar, de color gris plomo con tonalidades parduzcas, pudiera parecer una ballena pero no lo era, su piel era rugosa y áspera como una hoja de limar como se esperaría de un tiburón, enorme considerando que no alcanzaba a ver el final del animal que sobrepasaba los 8 metros de largo por otro tanto de ancho, parecía extender unas alas o extensiones de su cuerpo ancho; inmóvil y dejándose llevar por el ritmo de la marejada que para esas horas estaba por aumentar, Pablo ante tal visión decidió arrancar el motor y partir, pues nunca en su vida había visto tan de cerca un animal de esas características, y menos se pondría a averiguar dónde tenía la boca, pues de lo oscuro que estaba no alcanzaba a divisar la cabeza de aquel extraño ser.

A lo lejos una boya luminosa marcaba el camino de los buques que anclaban en la bahía contigua a San Mateo, esa bahía contenía un puerto industrial a donde llegaban los envíos de muchas industrias químicas y biológicas, entre esas BGF cuya presencia se reducía a 2 bodegas con algunas líneas de lo que decían eran productos para el hogar, de resto poca era la presencia de una transnacional tan importante en esa parte del planeta, sin embargo San Mateo sufría de la acumulación de basura que llegaban a su bahía proveniente de esa zona industrial, hacía ya una década-

Pablo se alejó en dirección al muelle principal de San Mateo no sin antes escuchar un rugido proveniente de aquel ser en apariencia inerte, así como ver lo que creyó eran los ojos de la criatura, despavorido alcanzó a acelerar su bote; durante el trayecto no volteo la mirada, para cuando llegó al muelle algunos pescadores notaron la prisa con la que Pablo salía en dirección de ellos

— ¡Un monstruo, un monstruo! Acabo de ver una bestia marina allá por donde está la boya—

Los demás pescadores incrédulos ante tal aseveración lo cuestionaron sobre ese monstruo del que gritaba, pues muchos de ellos, viejos lobos de mar, jamás habían visto monstruos o peces más grandes que 2 metros de largo en la figura de peces, pero si alguna vez dudaron sobre lo dicho por Pablo, de nuevo el rugido de la criatura, esta vez mucho más fuerte les despejó toda duda; aquello era muy real, algo nunca conocido estaba allá afuera.

14 de Febrero de 2018

6:47 am

— ¿Dices que tenía aletas como alas? No te habrás confundido con alguna Mantarraya, son raras de ver aquí pero indudablemente no sería algo increíble que viniera una por acá, después de todo las tortugas gigantes que vienen de Galápagos son habituales de ver aquí, considerando su cercanía—

No es una Mantarraya gigante, las conozco porque estuve viviendo en Los Cabos en mi niñez, sé como son y por muy grandes que fueran, no miden más que mi bote y tampoco son capaces de emitir sonido alguno, y ustedes oyeron lo que oí, es más, pocos animales marinos fuera de las ballenas emiten sonido —Es verdad Pablo y es verdad que quizá eso causó que los pescados ya no vinieran a la bahía en esta temporada; ¿pero qué haremos? Es nuestra fuente de trabajo para nuestras familias, sabemos que San Mateo no es un pueblo turístico—Pequeños pero potentes rugidos de la criatura que con intervalos de 10 minutos aproximadamente repetía les hizo armarse de valor y acometer y organizar una redada de varios botes armados con arpones y rifles de medio y alto poder, todo era válido para enfrentar a lo desconocido.

Poco antes de partir avisaron a las autoridades de San Mateo que estaban representadas por el comisario Adrian Montesinos quien aun tenia las secuelas de levantarse de repente avisado por los mismo pescadores quienes fueron a tocar insistentemente a la puerta de su hogar, Adrian era policía por que su padre y su abuelo lo habían sido de aquel pequeño lugar, tranquilidad y paz era lo que definía su trabajo, pero esa mañana del día de San Valentín habría de cambiar muchas cosas, Martin su ayudante ni siquiera se había presentado, estaba de descanso, así que como principal autoridad policiaca y contra su voluntad, Adrián habría de embarcarse junto a Pablo y los demás pescadores, si bien le daba confianza el hecho de estar con experimentados hombres de mar, el saber que lo que estaban buscando era algo que nadie había visto jamás, algo que quizá hubiera de mostrar el terror incluso a aquellos hombres valientes que no le teman a nada…a nada conocido.

Terror bajo las aguas

Cual estampa de la novela Moby Dick donde el capitán Ahab zarpaba para vencer a su némesis, así partieron 8 botes a motor con pescadores, un policía más confundido que asustado y Pablo el pescador en aquel amanecer frio, aun así en el muelle principal se quedó el alcalde, alegando mareos.

14 de Febrero de 2018 8:37 a.m.

La bahía de San Mateo de medianas dimensiones estaba siendo recorrida por el grupo de pescadores, sin embargo pese a oír los rugidos de la criatura, no daban con su localización, para ese entonces en el muelle principal se armaba un gran alboroto al no saber los habitantes qué era lo que habían ido a buscar, aparte de la inquietud de oír rugidos provenientes de algún animal allá afuera en la bahía; entre la multitud se encontraba Regina, la esposa de Adrian el jefe de policía, durante algún tiempo fue considerada una extraña en aquella población, Regina poseedora de una belleza enigmática, alguna vez fue reina de belleza y modelo; era una forastera para los lugareños, razón de ser de que conoció a su actual esposo en Ciudad Capital, lugar que Regina dejó para irse a vivir a aquel tranquilo pueblo, sin embargo ahora era una más de entre ellos, pero oír los rugidos de algo que más parecía la cruza de un león enojado con un resoplido infernal.

Por más que buscaron durante el día, la criatura no apareció, se avisó a las autoridades de la ciudad, pero no llegaron, Pablo el pescador que vio de cerca a la criatura comenzó a portarse extraño, tal era su impresión que temblaba cada que le recordaban el episodio; Montesinos durante ese día se mantuvo ocupado, no podría recuperar el sueño

Precisamente por haber vivido en Ciudad Capital, Regina tenía conocimiento de que la hija de una amiga suya seguramente tendría interés sobre esta criatura tan extraña pues era afecta al mar, a sus 15 años Helena Ramírez era una muchacha risueña apegada a la naturaleza y había escogido por destino de vacaciones a San Mateo, era motivo de alegría su llegada para Regina quien así podría tener una nueva amiga más pequeña claro está, pues Regina tenía 20 años, pero con que fuera de la ciudad era suficiente.

Regina fue a buscar a Helena y de paso la mantuvo al tanto de la situación tan rara vivida en esos momentos en San Mateo, en la playa principal se habían dejado de oír los bramidos de la criatura, lugar a donde llegaron y vieron a lo lejos a Pablo quien estaba inmóvil como si el mundo pasara a través de sus pupilas sin vida alguna: Hey niña ¿Has sentido fobia al mar de repente?" toda mi vida la he vivido en el mar, pero esos ojos inyectados de maldad que parecieran no tener alma, son la causa de mi fobia, de verdad tengo miedo—Con una gran frialdad Pablo el pescador se dirigió a Helena, sin embargo al salir de su trance se pudo oír a los lejos el bramido de lo que ellos llamaron Querubín, un ángel en vísperas del 14 de Febrero, sin embargo este ángel con alas, era el símbolo del terror de esa pequeña población a donde Helena había llegado a pasar sus vacaciones de verano.

16 de Febrero de 2018 6:43 a.m.

Pese al miedo generado, los pescadores no tenían más remedio que salir en la búsqueda de peces, “Sotavento” el bote que más alejado estaba de la orilla se encontraba tripulado por 4 hombres y quienes desoyendo las advertencias sobre la criatura, decidieron ir al lado norte lugar donde solían encontrarse grandes cardúmenes.

A lo lejos se podía ver una gran bandada de gaviotas, he ahí donde estarían los peces, he ahí donde se dirigió el Sotavento, por proa divisaron el morro del Querubín, que majestuosamente surcaba las aguas a no más de 100 metros de donde se encontraban, esta vez se podía ver con todo detalle

De verdad los pescadores tuvieron que detenerse, aquello era una especie nueva, era algo inimaginable, la cabeza asomaba cual tiburón con el torso grueso y corto, sus dientes color marfil eran tan largos como cuchillos de carnicero, su mirada feroz engastaba enormes ojos que brillaban llenos de vida, la piel era de color grisáceas con tonalidades azules, el aspecto era rugoso a los costados de donde deberían estar las agallas, sus extensiones iguales a los de una mantarraya gigante hacían pequeñas vibraciones pero perceptibles para después sumergirse lentamente con burbujas a su alrededor un animal por encima de los 12 metros que no tenía la sensación de huir, entre la tripulación del Sotavento cundía el pánico pues se sentía acorralada.

Durante 3 minutos EL Sotavento se perdió de la vista de la demás flota, para luego encontrar pedazos dispersos, y solo un sobreviviente, El Querubín había destruido el bote y posiblemente engullido a los tripulantes faltantes, aquel naufrago fue llevado a la enfermería, con un brazo roto, y muchas heridas cortantes, a la gente del pueblo Adrián le negó el permiso para verlo pues temía que cundiera aun más el pánico.

1 hora después llegó Regina acompañada de la joven Helena, Adrián les dijo que el pescador no sobreviviría, estaba demasiado herido para siquiera pasar la noche, pero había algo en las heridas del viejo Ernesto que hacían sospechar al joven policía de que eso no estaba bien, las heridas tenían un tono violeta, y lo peor era que las enfermeras que lo atendieron, se encontraban visiblemente cansadas, demasiado para el trabajo que habían hecho; por esa razón Adrián les impidió el paso.

18 de Febrero

La criatura fue bombardeada y arponeada al salir a la superficie, sospechaban que necesitaba del aire o del sol por que constantemente salía y por uno de los orificios cercanos a su gran boca secretaba una neblina tenue con el color característico amarillento, al parecer no era tóxico pero nadie se atrevería a estar cerca del Querubín para comprobarlo; la gente tenía temor, todos tenían el temor de que fuera el primero de una nueva especie nunca antes vista, al menos en la vida real, porque en los cuentos de fábulas sí que existía.

Aminoácidos b-alanina y glicina mezclada ¿y qué es eso?—Bueno para tal caso son materias orgánicas que no deberían estar en las heridas de Ernesto, créame—-aquel joven universitario especialista se dirigió firmemente a Adrián al referirse a lo que contenía la biopsia, será mejor que se alejen, entraré en cuarentena, pues usted no tuvo contacto directo con el señor, así que le pediré que se vaya.

San Mateo nunca fue el mismo durante ese año, la aparición del Querubín atrajo la atención de los medios y de los militares de todo el mundo, pero poco se supo de aquella extraña y esquiva criatura, los únicos datos eran que tenía un tamaño aproximado de 14 metros de largo por 8 de ancho, quizá 8 toneladas de peso, era una criatura de hábitos nocturnos, ocasionalmente se dejaba ver en el día, que era carnívora y no le importaba llegar cerca de la costa para alimentarse; era inmune a todo tipo de veneno y era particularmente resistente a la artillería pesada, no así a los arpones.

3 Personas que estuvieron en contacto con la última persona que estuvo en el Sotavento, estuvieron en cuarentena militar por presentar cuadros de infección desconocida para la medicina moderna, 2 de ellas, las enfermeras fallecieron al presentar constante sueño, tan profundo que olvidaban incluso respirar, al final quedaron muertas en un estado vegetativo, el tercero el joven investigador y médico aficionado, viajó a Asia pese a las recomendaciones de que se quedara para más análisis, hubo algunos que cayeron en una especie de sopor, pero eran de forma aleatoria, sin distinción de edad o sexo, todos fueron tratados en hospitales militares auspiciados por una multinacional.

Entre 2018 y 2021 se reportaron avistamientos de otros querubines en otras partes del planeta, el más grande se conoció como “angelus ingens máximo” en latín, una criatura que medía 32 metros de largo y que mermó la ya de por sí baja cantidad de cachalotes, pero este no atacaba barcos ni humanos pero sí que tenía la capacidad de planear por arriba de los 40 metros de altura, era impresionante ver un animal tan enorme surcar los cielos por espacios de entre 2 a 3 kilómetros en el mar, justo  como lo hacen las Mantarrayas realesarticle-1298362-0A995B29000005DC-336_306x569, de este hecho tienen conocimiento la comunidad científica que creó una red para seguimiento de estas criaturas, para saber de donde vinieron   y sacar muestras, pero eso hasta el momento es imposible, pues desaparecen envueltas en ese halo amarillento conocido.

Adrián el joven policía demostró temple al calmar los ánimos, no era fácil tener un monstruo particular viviendo en tu hasta entonces territorio tranquilo.

Sabes Regina, creo que me dedicaré al mar, a ser bióloga marina, están apareciendo nuevas especies asombrosas como esta cruza entre una Mantarraya y un enorme tiburón, ¡ahora que ingrese a la preparatoria y luego a la carrera verás que estos misterios serán resueltos por mí algún día en el futuro!—Así es amiga espero que seas la más grande investigadora del océano, tuviste la suerte, por así decirlo de estar presente en el nacimiento o descubrimiento de una nueva especie, como quiera que sea San Mateo ya no es seguro, así que le pediré a Adrián que nos cambiemos de lugar, nunca me gustó esta bahía y ahora mucho menos.

Algún tiempo después de que la adolescente Helena viajó a la gran capital para empezar su sueño de ser la más grande investigadora marina en el futuro, no exenta de grandes aventuras que le depararía el destino, Regina y su familia salieron de San Mateo, aquel pueblo que sería recordado como el inicio de los sucesos venideros a escala global


[1] En pinturas de la época San Mateo era representado con alas.

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3 comentarios sobre “Azul Pacífico: Prólogo

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