Publicado en Cuentos y Relatos

El Grillo y el Tren


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48.-

El señor grillo sentado en una banca se asomaba por la vereda del bosque azotado…

Azotado por los vientos borrascosos de la estación invernal de los osos, durante algún tiempo el señor grillo esperó y esperó hasta que sus cansadas patas dijeron basta, aquel viento solo movía las hojarascas, pero al inmutable grillo no lo movían ni a rastras.

Ese otoño el señor había decidido cambiar de hábitos, ya no sería aquel paciente pasajero del tiempo, tanta espera tenía su recompensa, pues esperaba el tren de las 4 y cuarto, cual soldado basto.

Aquel tren traía consigo como todos los otoños, una vasta cantidad de semillas, para nuestro señor amigo el grillo, cantidades ilimitadas de alimento de fulgor de tonalidades amarillas, el señor grillo cavilaba sobre lo vivido; no había sufrido en demasía pues de todo había comido; sin embargo estaba cansado de sobrevivir al invierno, esta vez decidió que irse en el tren de las 4 y cuarto sería lo mejor, así comería y tendría un lugar cálido donde descansar en esa fría época.

Pero el tren no llegaba y el señor grillo se impacientaba, poco a poco dejó de lado su enojo y procedió a revisar su entorno, algo tendría que haber salido mal para que el tren de las 4 y cuarto no llegara.

Por aquel camino se dibujaba la figura de un grillo albino, claro era su gran amigo el señor Pickles el grillo por todos conocido por su albino aspecto.

¿Acaso el señor grillo va a tomar la máquina humeante que aterroriza por igual a todos los insectos del bosque incluso al caballo rocinante, aquel, el tan ansiado tren de comida? Habló aquel grillo de albo aspecto; así respondió el señor grillo con tono sereno: He decidido dejar de buscar comida, e irme a donde viviré feliz para ya no ser jamás un grillo hambriento.

Sin embargo para nuestro pobre señor grillo las horas y los días pasaban y el tren no llegaba, y no le quedó más remedio que volver a la realidad,  empezaría a buscar comida de manera afanosa para no verse en la necesidad de morir de hambre o quizá de forma penosa.

Así llegó la primavera y nuestro grillo alcanzó a guardar la suficiente comida para el Invierno, sin caer en cuenta de que esperar por las cosas como el tren de las 4 y cuarto, no lo llevaría a nada bueno, solo el trabajo duro lo haría en su vida; ser feliz y pleno.

imageEste cuento no tiene derechos reservados pues es un experimento en homenaje al Dr Seuss y al tipo de cuento sagaz, porque de todo eso él era capaz.

 

Está de más decir que admiro más al Dr Seuss que a muchos escritores “de moda” pues su estilo proviene de lo clásico, y lo clásico es universal.

Esta entrada está programada*

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Un comentario sobre “El Grillo y el Tren

  1. Esto del Grillo y el tren,
    mi querido Escri: ¡Bien!
    Un excelente experimento.
    Bueno eso es lo que yo siento,
    porque para criticarte no soy quien.
    Solo espero con lo que comento,
    no pongan una fusca en mi sien
    que a mis palabras se las lleve el viento
    o si gustas, bórralas también.

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