Publicado en Cuentos y Relatos

La Princesa y el Viaje Fantástico versión original.


76.-

 

Hará un año atrás una persona me pidió que le contara un cuento en el MSN, es decir un cuento en tiempo real, de ahí nació este cuento, totalmente improvisado, lleno de cosas sin sentido, contiene mucho sentido del humor regional y en cierta medida va dirigido al público de México, considerando que fue totalmente improvisado, contiene errores, lo sé Confundido de un servidor que lo único que hizo fue copiarlo y quitarle las faltas de ortografía derivadas de la escritura rápida, posteriormente refiné este cuento y le agregué 4 partes, estas sí con mucho mayor cuidado en la historia, desarrollando personajes y terminando el viaje fantástico, alguna vez publiqué esta historia, pero no tiene mucho sentido sin las imágenes que lo acompañan, posteriormente iré agregando las demás partes tal como fueron concebidas, a muy alta velocidad y en pleno MSNMessenger

No está mal considerando que escribía en tiempo real y fue hecho con el único fin de entretener a alguien que estaba aburrido.

Quedando así:

I La princesa Rebelde y el Viaje Fantástico.

II El Reino de los Sonámbulos.

III La Bruja del Norte.

IV El Espejo de la Verdad-Prólogo

V La Revancha de Medusa de Latania.

Siendo esta la primera parte, la menos pulida de los 5.

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Hace mucho tiempo, mucho tiempo, en un reino encantado lejano, tan lejano que los comerciantes pensaban mucho siquiera poder ir a aquel reino de paz  y tranquilidad debido a lo alejado que se encontraba. Había un rey y 3 hermanas, cada una con diferentes aptitudes, virtudes y características, al lado de su castillo, se encontraba la pequeña población que gustosa, era la que se encargaba de convivir con las demás poblaciones, el comercio era su fortaleza, así, como la fortaleza del Rey, era ser el diplomático de aquella región.

            Flor, era la que comandaba la reforestación de los bosques, fuerte y capaz (y no de la sierra), era la mano derecha del rey Arturo El Valiente, otrora caballero defensor de la democracia, Ana Cleta, era la típica princesa de cuentos de hadas, bella y delicada, en espera de un príncipe que llegara en su caballo, burro o pony y se la llevara a vivir en un sueño eterno y feliz y la otra ¬¬, maggie, la rebelde de la familia, quien creía en la vida, en lo práctico de levantarse temprano y ordeñar vacas, era quien le daba dolores de cabeza al viejo y débil rey.

            La princesa mayor, Flor Silvestre un día decidió que maggie creyera en que la vida de una princesa (no la horchata marca Princesa) era estar al lado de un apuesto y maje$tuoso príncipe, pero maggie, imagerebelde guerrera y necia como ella sola , decidió hacer un viaje por el mundo, aquel mundo más allá de las fronteras del reino encantado; quería saber si sus hermanas estaban en lo cierto o de plano la loca era ella, que no todo era color de rosa en la vida de una princesa, ni vasallos que lo dieran todo por ella.

            Maggie sentada a la orilla de un lago, poco antes de su partida, Pensaba y cavilaba, ¿por qué me gusta estar aquí en la naturaleza y no estar emulando a lady Gaga o ya de a perdida a la princesa Mononoke? ¿Por queee?—Maggie tenía esas preguntas existenciales–porque no soy como quieren que sea, como dicen mis hermanas y mi viejo y débil padre, el único príncipe que se me antoja conocer es este imagey de chocolate por favor—De pronto, a lo lejos, allá en una roca, estaba un alegre pescador y su hijo, quienes se acercaron a la princesa maggie, ¿qué tienes linda princesa del reino encantado?

             -¡No soy ya más la linda princesa de este reino encantado!, he decidido viajar por el mundo, conocer más allá de sus fronteras, decidí ser rebelde (sin Anahí) ser libre como el viento (sin ser canción de luismibuey), ser libre, porque soy mujer, ejemm, bueno salir a conocer el mundo señor pescador…— ¿pero princesa, usted tiene aquí pretendientes de lejanos reinos, ¿Qué tal el marqués de Carabá?—No creo señor pescador, no me gustan los gatos y el siempre está acompañado de uno.

            ¿Por qué irse del este reino encantado que tanta dicha le ha dado? —Señor pescador, usted vive aquí con su hijo, es probable que no salga más de estas tierras del reino encantado, yo quiero salir al mundo, más allá de mi castillo, más allá de este lago—está bien señorita, usted necesita saber algo, este mundo, el real, NO tiene príncipes azules, pero si brujas malvadas—Mientras la cascada de aguas cristalinas dejaba como único sonido en aquel bosque en la frontera del reino encantado.

            Quiero saber señor pescador—así, la linda princesa rebelde del reino encantado partió en su viaje por conocer el mundo, no sin antes regalarles una torta y un chesco que llevaba en su lonchera de Hanna Montana (ya vendían coca cola en aquellos tiempos lejanos) a aquellos lugareños de su reino encantado.

Después de recibir la bendición del Rey Arturo, motivado más bien porque aunque se hubiera negado, aun así se hubiera ido su pequeña hija, Maggie partió en su épica travesía no sin antes despedirse de Flor y Ana sus adoradas hermanas…

            Algunos días después, fuera de su reino, en un bosque desconocido, maggie, creyó oír un ruido, creyó reconocer ese ruido…hasta que—¡¡Sal de donde estés!!! Sé que eres!!—una titubeante pero decidida Maggie gritó al monte, de hecho no sabía lo que había detrás de esos arbustos-

            De pronto de la maleza, salió un elfo—perdón perdón, no quise asustarla, no soy un ladrón, andaba buscando a mis  ovejas que se han salido del rebaño

            Me llamo Dongo—la princesa que aun dudaba del pequeño personaje, decidió preguntarle si había un reino cercano—claro que sí, hay uno joven señorita, el reino más cercano; ¿conoce ese reino?- Ejemm, no ni de nombre lo conocía Dongo, ¿podrías decirme en qué dirección se encuentra?

            –El elfo Dongo, le dijo–si me permite, podría acompañarla, es un viaje de 3 días hasta allá, solo es cosa de ir a mi casa por comida, está bien, soy la prin…Bueno, soy Margaret y vengo del Reino encantado al otro lado del rio, pero dime maggie–

            Así un joven elfo, y  una princesa rebelde partían al reino de Everland, aquel reino que era una leyenda viva, donde el oro rebosaba por las calles, donde el rey, era el poderoso caballero (y no del zodiaco) así como un joven príncipe Tiburón, y una princesa eran los amos  de aquel pueblo

            -Venga maggie, aquí es mi casa, su humilde morada por ahora–señalando una pequeña cabaña en medio del bosque; Dongo que no medía más de 1 metro, era un jovial elfo que vivía solo en el bosque, recolectando frutas y leña, así, el tendría una amiga, rebelde como ella sola, pero amiga en aquel desolado y solitario paraje–maggie quien no se alejaba de su espíritu aventurero, constantemente se metía en problemas con su fiel corcel.

            ¿Cómo es que una joven hermosa como usted va por este bosque? ¿Sabía que es un lugar peligroso?

            Si lo sé Dongo, pero quiero conocer otros lugares, otros reinos, saber que de verdad el príncipe azul que me pintaron, no existe.

            El jovial, pero de incierta edad elfo, sabía algo de eso, —maggie, yo sé quién es usted, conocí a su padre cuando era un joven y gallardo príncipe, como aquellos que tanto aborrece ahora, he conocido muchos príncipes y princesas, muchos han estado en esta cabaña, y muchos han recibido mi$ consejos como abogado elfoimage,  pues la última princesa que estuvo aquí, la del cuadro en la salaimage, no le fue nada mal.

            Tu inquietud, solo tú podrás quitártela, viajando–gracias elfo pero me siento cansada, si tienes un lugar donde dormir y, ¿donde dejo a mi caballo? creo que anda bajo de gasolina, digo de heno.

            Mire déjelo aquí—y así la joven princesa del reino encantado conoció al elfo quien la acompañaría al reino y otros lugares más.

¿Sabía que alguna vez fui un héroe joven Maggie?—No la verdad no sé ¿qué hizo?—Bueno salvé a su padre y por mi labor me condecoró—Oh Dongo, no sabía ese detalle tuyo, pero por que estas aquí en el bosque, deberías ir a con Arturo—esa historia algún día se la contaré, aun es muy joven y no conoce todo sobre lo que pasó en aquella guerra por su reino.

            Unos días después al llegar a la población que le daba nombre a aquel peculiar reino—Maggie, maggie te he estado esperando—Para sorpresa de la joven princesa, su hermana Ana estaba ahí por querer conocer a tan famoso príncipe Felipe es su nombre, aquel que tantas chicas soñaban, era la encarnación de lo que toda chica común y corriente (claro, heredera de un reino enormeee) quisiera, Ana quería casarse con aquel joven príncipe—Ana, él es Dongo y me ha acompañado a este reino, a conocer el mundo, pero, no Ana, ¿es esto lo que quieres? Yo no puedo, no, los caballeros han desaparecido, un título ni su manera de comportarse no hace a la persona, no sé que pienses, pero no quiero eso para ti—Mi querida hermanita, la más pequeña, tú eres Punkicienta desde pequeña, altiva y orgullosa, es mi decisión venir acá y conocer al príncipe, sé que este es mi futuro y así, acabaremos por tener alianzas con este reino.

            —Mi señorita—Interrumpió el Elfo—Estamos en medio de la calle, le parece si vamos a  la casa del consejero principal del Rey, lo conozco, el podría hacer una audiencia para presentarlos ante la corte real—Así las dos chicas y el elfo fueron con Lord Daniel De Vadermill, mejor conocido como D. Vader—Dongoo, cuanto gusto, hace años que no sé de ti,–ahh si mi estimado Lord, Constanza mi esposa le enviará pastelitos de Maíz, pero no se encuentra en mi casa en estos momentos, fue a la comarca con un niño que se cree mago, que usa lentes y dice que sueña al innombrable—Oh no te preocupes Dongo, pero ¿Cuál es el motivo de tu visita y quienes son estas chicas tan bellas que te acompañan?—Ellas son las herederas del Rey Arturo y han venido a conocer a quienes usted sirve–¿Aquel sabio guerrero de mil batallas arturo? mmm hace años que no sé de él; jóvenes princesas, es un honor conocerlas y sobre todo un placer presentarlas ante quienes represento–¡¡Dongooo deja esos cubiertos de plata!!—jeje sorry—¡¡¡Y también a mi ama de llavessss!!!—Ups, perdón de nuevo =)-

 

            Aquel Lord las llevó a aquel fastuoso castillo de ensueño, Ana la más emocionada y Maggie con cara de fastidio ¬¬  por conocer al príncipe  Felipe, al cual apodaban Tiburón el valiente—

            Esta vez Punkicienta tenía la razón, aquel de quien tanto hablaban, aquel caballeroso hombre joven, no era sino un metro, metro, metrosexual (amandititita oficialmente no sale en este cuento, y ella y su canción fueron mandados a la hoguera por orden real) heredero al trono, que gustaba más de verse al espejo, acicalarse el cabello y llevar su porte por todo el palacio hasta límites insospechados (sí, más que el pirruris) que de recibir a aquellas bellas señoritas…y anexos elfianos.

 

            Las trompetas sonaron con las fanfarrias y el Príncipe Tiburón valiente llegó a recibir a nuestra heroína, su hermana Ana y Dongo—Hola ¿pero cuál es el motivo para visitar a este ejemplar viviente, prototipo de príncipe? Díganme—

            Ana quien era la más interesada y Maggi con cara de fastidio al máximo, al conocer que el príncipe guapo más cercano en realidad era un patán aficionado a Yugi-oh, decidieron ser las invitadas de honor para tal reino—Mi nombre es Felipe T.—Maggie siendo incisiva preguntó–¿La T es por Tiburón, a qué se debe eso?

            Bueno mi nombre real es diferente; soy Felipe Tiburcio y lo de valiente, bueno, cualquiera compra títulos nobiliariosOjos en blanco—Ana sabía que tenía sus detallitos, pero si plan era el mismo, casarse con tal persona, así que fueron al balcón, dejando a la joven rebelde con su amigo el Elfo—

¿Ahora qué hago ¬¬ mi hermana me dejó aquí contigo?—Mi señorita, si quiere le cuento un cuento–¡¡Grrrr Qué también trabajaste de payasito Dongo!!!—imageEsteee si pero mejor ahueco el ala y regreso cuando no esté tan sensible por el SPM[1]

 

 Mire mejor vaya a pasear por los jardines ahí se relajará, tengo una partida de Póker con D. Vader—Mmm está bien Dongo, veré qué hay de bueno aquí, iré a pasear.

 

 

Parte II

  

            En una fuente de los jardines, Maggie se encontraba cavilando, cuando de pronto vio un sapo, aquel pequeño animalito para ella representaba nobleza y compasión, cosas de las que Tiburcio no disponía al menos en profundidad— ¡Hay pequeño animalito, me siento rara, la gente no me comprende!, quieren que me case, que tenga hijos y viva en un sueño eterno de “Y fueron felices para siempre” con un príncipe guapo pero cabeza hueca, pero no me convence, sé que hay cosas que me harían felices antes que eso, y sí , si encontrara al verdadero amor, no necesariamente sería con un príncipe, menos como este, pero tampoco lo deseo de cuñado—El pequeño sapo miraba y croaba, más en aquella lejana fuente del  castillo sucedió algo diferente, algo mágico–


 

            Croac, croac cuál es tu nombre—para sorpresa de Maggie aquel pequeño sapo habló—pero tú puedes hablar, ¿eres un príncipe encantado?—Maggie visiblemente emocionada preguntó ante tal suceso—No creo ser un príncipe ¬¬, soy un pastor y fui convertido en esto por la madre del príncipe Tiburón, ya que lo desobedecí, pero no me has dicho tu nombre—disculpa soy Maggie y tú eres…—Soy Pedro y vivo aquí—Oh Pedro, quisiera que me ayudaras a comprender qué es el amor, que puedo hacer para cambiar de idea a mi hermana  image—Aquel joven trasformado en sapo hizo lo que no pudieron hacer sus hermanas y padre—Margaret, para mi es difícil ser lo que me han hecho, solía ser un pastor y vivía feliz con mi madre, ahora por culpa de la Reina vivo aquí—Pedro, ¿quieres ser así? Necesitas regresar a ser tú mismo—increpaba una cada vez más indignada Maggie—

Mientras tanto Ana tirando baba por Tiburcio, decidió qué él, era el indicado[1], ya que tenía encanto, tenía un reino mayor que el de ella y pese a demostrar lo misógino que era, no importaba pues “era el príncipe perfecto, el de cuentos de hadas”, así que el Joven Tiburón valiente fue con el padre—Oh mi glorioso y señor padre, he venido a traerte a tu futura nuera—Mientras tanto en otra parte del castillo, la joven Margaret preguntaba por la reina madre Sofía—¿Acaso hay que pedir audiencia para verla?—así es lady, pero no hay problema, ella seguramente la recibirá—decía un sirviente—

 

Sofía señora altiva y autoritaria concedió la entrevista con Punkicienta—Vaya, vaya así que usted es hermana de Ana e hija de aquel caballero, del rey Arturo—Si si, yo sé, pero necesito saber otra cosa de usted—fría y directa Maggie afirmó—¿Por qué convirtió a Pedro en eso, qué le hizo?—La reina disimuló su enojo pues no pensó que una desconocida le preguntara eso—A ver niña, a Pedro le hizo eso una “amiga” mía, no fui yo, pero eso pasó por que es un castigo por ser quien es…¡pero quien es él para hacerle eso!—Él es quien hizo quedar en ridículo a mi hijo, eso y más se merece—sonando soberbia y ajena a todo, la reina decidió alejarse no sin antes oír de Maggie—¡Qué se puede hacer para cambiarlo a su estado normal!—y cuya respuesta fue un portazo.

 

Maggie volvió  a la fuente donde se encontraba Pedro el Sapo y le preguntó— ¿Para ti como representas al amor Pedro?—Margaret, me he resignado a ser este animalito, al menos me dejó con la habilidad de hablar, para mí el amor va más allá de lo físico, nadie se fijaría en un pobre sapo como yo, pero sé que de volver a ser humano, sería yo diferente—¿eras diferente antes Pedro?—formulaba Maggie—Sí, antes veía más lo material  y no los sentimientos, dañe a mucha gente, ahora de noche me dedico a croar, y todo por dejar mal al príncipe—

            -Pedro, yo partiré mañana a conocer el mundo, podrías venir conmigo, tienes el don de hablar con los animales y si es posible, buscarte un remedio para que vuelvas a ser humano, como yo—No mi princesa Maggie—Los ojos del sapo se llenaron de lágrimas—No solo es un castigo impuesto por la reina Sofía, es mi propio castigo a mi vanidad pasada, déjeme ser así—Maggie al final comprendía que cada quien al final de todo lleva su penitencia, y el descubrir la vida—Sin embargo acepto gustoso el acompañarla a su viaje.

           

            Al final de la jornada, Maggie se dio cuenta de que las cosas no son como parecen, había que conocer todo, mientras tanto Dongo su fiel consejero multiusos, Pedro el sapo y una princesa punk, que no sigue las reglas impuestas por nadie, Dongo en busca de la sabiduría, Pedro quizá algún día en pensar en volver a ser humano y no cometer los errores pasados, y; Maggie, ellos emprendieron el viaje a lo desconocido en aquellos lejanos reinos de fantasía.

 

Continuará…

 

Fin.

 

 

 

 

 

 

 

Posdata: La princesa Ana mandó por un tubo al príncipe Felipe Tiburcio por ser totalmente diferente a como era en realidad, tenía hipotecado el reino, su larga cabellera rubia era una peluca prestada de Nicolás Cage y todo en el era falso, aparte de la madre bruja malvada.

 

¡Y vaya que continuó este cuento!


 

 
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