Publicado en Cuentos y Relatos

El Reino de los Sonámbulos versión original


77.-

 

La Princesa y el viaje fantástico II

El Reino de los Sonámbulos

 

Prólogo

 

Bueno, continuando con las aventuras de esta pequeña pero valiente princesa, quiero hacer mención que mi fuente de inspiración son Jonathan Swiff y Daniel Defoe, pero enmarcado en este pequeño cuento que me encargaron, y que ahora cobra vida propia en formato de novela corta.

Margaret en realidad está inspirada en el arquetipo de la mujer moderna, decidida y competitiva, pero impaciente, irritable, todo le sale mal y de muy mal genio como para soportar que sus ideas se interpongan con las de otros; el nombre salió al azar debido a que la historia la estaba escribiendo sin parar originalmente en el Chat, quizá Alicia le hubiera quedado de mejor forma.

El elfo Dongo está inspirado en unas pequeñas partes en…su servidor ¬¬, (cuenta la leyenda urbana que trabajé vendiendo volovanes al lado del Falso Profeta en Veracruz, pero NO es cierto, yo vendía empanadas), por desesperar a la gente en momentos inoportunos, por otro lado, se parece al viejo maestro Jedi Yoda en cuanto a consejos y anécdotas innecesarias. Pese a todo Dongo es un gran conocedor de la vida y en el cuento dará ayuda a su amiga.

Pedro el Sapo es el viejo tópico del sapo encantado de los cuentos de hadas, pero para ser un humano convertido en animal, tiene su componente melodramático y un gran dilema entre regresar a su forma humana o redimirse de sus errores.

Sus hermanas no aparecerán hasta pasado cierto tiempo, puesto que Ana y Flor aparecerán al regreso del viaje de su hermana menor, aquella que no sabe a donde el destino la llevará, por falta de tiempo solo incluí un capítulo en este cuento-

Recuerden, esta saga de cuentos fueron hechos prácticamente en tiempo real, lo único que hice fue agregar imágenes y mejorar 2 que 3 cosas, de resto es un ejercicio de improvisación, errores incluidos.

Y el viaje continúa…

 

“Quizá sea sintético, pero no soy estúpido.”

* Androide Bishop, en Aliens (1986)

 

 

Parte II

El Reino de los Sonámbulos

 

 

imageMaggie, Dongo y Pedro llevaban algunos días viajando por las tierras perdidas, manera elegante de decir que estaban más perdidos que una almeja en el océano; hasta que se encontraron con un hombre que trabajaba sin parar en cortar árboles a la vera del camino—Buenos días señor ¿podría ayudar a decir de quien son estas tierras?—Dongo de forma cortés se dirigió a aquel hombre que seguía sin contestarle pero seguía cortando un viejo Abedul.

—Haciendo una pequeña pausa el hombre dejó de lado su hacha y con un gesto de orgullo pero a la vez de indiferencia imagese dirigió a Dongo—Sabes, tengo trabajo, mucho trabajo, este es el Reino de los Sonámbulos y todos trabajamos sin parar, trabajo, trabajo— ¡Disculpe, soy Margaret y quisiera saber donde podemos ir a descansar cerca de aquí, somos viajeros errantes!—Aquel hombre, continuó trabajando no sin antes con la mano señalar hacia el norte.

¿Dongo eres tú? Sí, debes ser él, es que no cambias de plano viejo amigo—ehh mmm ah sí soy yo ¿te conozco? Es que conozco mucha gente, pero ya no las recuerdo como antes— Un anciano que para no variar se encontraba trabajando tallando un madero a la orilla de su cabaña— ¡Qué joven te ves muchacho Elfo!, hace como 40 kilos; digo años que no te veo—Mmmm a poco eres aquel cazador de venados, ¿te apellidas Brito verdad? Si hace años que no te veía, ¿acaso vives acá? Preguntaba un intrigado Dongo por que no recordaba de donde era ese anciano ya que había olvidado tomar sus pastillas para el señor alemán, ese que se apellida Alzhéimer  —Si Dongo, soy Alan, pero presénteme a tan bella dama—Ah mire, esta es la princesa Margaret del reino encantado al otro lado del río y su fiel mascota Pedro el sapo—Croac croac —

Muchos bla bla bla y algunas horas de trabajo del anciano Alan Brito después—

Como verán viajeros, este reino todos trabajan, desde niños, todos nos dedicamos a trabajar, por eso no tenemos guerras, porque solo trabajamos, el lema es trabajo, trabajo y más trabajo—

Oiga anciano Alan ¿es por gusto u obligación trabajar? ¿tengo esa duda?—La joven Maggie hacía sus acostumbradas preguntas innecesarias ¬¬ e incómodas para Dongo—Mire todos trabajamos por órdenes del primer ministro, si desea tanto saber por qué seguimos trabajando vaya con él—No, nomás decía ya sabe que una es preguntona, pero es que veo a aquella señora, no atiende a sus hijos, por estar trabajando; y los niños están…trabajando ya, es que no entiendo si solo se dedican a eso ¿no se dedican a su familia? De solo verlos trabajar me dan flojera y ganas de bostezar de lo lindo y…—¡¡¡Margaret del Reino encantado al otro lado del río, bastaaaaaa yaaaaaaa!!!image

 

Una vez que se despidieron del anciano Alan Brito no sin antes recibir instrucciones del viejo de que cualquier cosa que hiciera, la hicieran rápido ya que era mal visto holgazanear o ir de visitas de aquí y allá

¡Pedro hazme caso!image—oh Maggie ni me dejas comer bien ¿qué pasa?— ¿Ya viste a aquél alto y apuesto galán? Dimeeee que siiii—Oh sí, pero ya sabes, está trabajando, digo, eso es lo que hacen aquí y tu andas de floja por la vida, yo creo que…—tú te callas sapo amargado hasta pareces emo, déjame ir con él, Dónde anda Dongo?, mmm bueno ahí le avisas, mientras ve a comprar ese diario— disculpe joven mozalbete ¿pregúntale cómo se llama su diario?—Croac, croac, oye cuánto cuesta— le vendo el glorioso y afamado diario “El Clarinete de Trabajolandia” a 5 pancho-dólares—

 

¡¡¡EXTRA, EXTRAimage, llegan forasteros de un reino lejano…al otro lado del rio!!! Y no dan propina a los voceadores.

 

Maggie con ojitos brillosos y llena de ilusiones se acercó a un alto y apuesto joven que frutas vendía—–Oye, oye qué frutas tienes para vender ¿dime dime?—Marchantita, mire le dejo bara bara estas naranjas y este melón, solo para usted, llévela, llévela es más se nota que usted no es de aquí, estas frutas vienen directito de la Merced, frescas y radiantes, como usted, si me las compra, le contaré la historia de aquí, ya sabe, al 2X1-—Mientras tanto Pedro estaba contando sus desgracias personales a una señora que pensó que era la afamada rana René y no un sapo encantado–¿Dónde andará Maggie Dongo? —Pues no sé, deja y… ha, mírala, está con aquel joven, vamos con ella a ver que cuentan—

Bueno ya que los forasteros están aquí, reúnanse y les contaré la historia del Reino de los Sonámbulos, porque esto, también es trabajo, así que les cobraré—Nooo importaaaa, cóbrame lo que quierassss—digo una emocionada Maggie—Este, bueno, ahí va…—Previo pago de Dongo quien llevaba las cuentas de aquel trío disparejo.

Hace muchos años, estas tierras fueron asoladas por un temible dragónimageeste dragón nos mantenía en nuestras casas, sin hacer nada, el dragón traía comida para él a su cueva, pero como le sobraba, mis ancestros se las robaban, así fue como empezaron a ser avariciosos y holgazanes durante muchas generaciones; pero un día, nuestro héroe Leónidas, no el de 300 no, otro Leónidas que no parecía stripper ¬¬, era un aldeano valiente y decidido a acabar con el reinado del malvado dragón, ese joven como tú y como yo se alió a un joven elfo que distrajo al dragón y armó a la gente en contra del dragón y fue vencido al final; el Rey de aquel entonces decidió que nuestro lema fuera el trabajo y más trabajo, la holgazanería estaría castigada severamente, pero ahora no podemos dedicarnos a cuidar a nuestros hijos, ni siquiera hablamos con ellos en la noche, por el cansancio laboral, por eso somos sonámbulos, porque algunos llegan a trabajar tanto que incluso dormidos, están haciendo algo, siempre andamos ocupados—Este, ¿ es que nadie recuerda a aquel glorioso, fuerte, inteligente y valiente elfo?image

Preguntó un ansioso Dongo a aquel joven llamado William—Mmmm, no, la verdad nadie se acuerda del nombre de ese elfo vago y vividor, además quedó debiendo dinero a la taberna y nunca devolvió el caballo que le prestaron.

Entonces William, mi nombre es Maggie, no sé si quisieras acompañar, claro, sin pegotes incómodos, solo tú y yo a tomar un café, me gustaría conocerte de mejor forma—el joven vendedor, simplemente dijo—No señorita, tengo trabajo, y no tengo tiempo, además soy burócrata de medio tiempo, me conocen como el recaudador de impuestos al trabajo: Mi nombre es William Tell—¿Pero entonces no saldrías conmigo? =(, bueno ¿tienes algo más que decirme? William—Trabajo y trabajo y más trabajo, para no ser un holgazán ah y vele diciendo a tu elfo que no se lleve mis frutas, y si se las lleva, que las pague.

Vessss te lo dije Margaret que te iba a dejar ya ves que aquí trabajan mucho— dijo un Pedro que aún se lamentaba en su necesidad de redimirse, y buscar una buena causa que le permitirá dejar de ser tan mamón, digo tan melodramático, que sin embargo siempre lograba enfadar a la princesa—¡¡¡Pedro déjame!!!image

Está bien jeje, hey, miren allá, vamos Dongo tenemos que ir a aquella taberna se ve bien—Yo creo que no, mejor vamos a otro lado, además no dejan entrar a los animales—No seas coyón, anda, tenemos que dejar sola a Maggie y sus lurias—Ohh que te digo que no se me antoja ir, mejor vamos a otro lado—

Y así siguió la plática entre un elfo de quien se supo que fue un valiente guerrero en el pasado, y un sapo que su mayor pasión aparte de comer moscas, era hacer enojar a la princesa.

Mientras tanto en ese reino todo el mundo seguía trabajando de día y noche, con ojeras y cansancio extremo, sin tomar en cuenta la educación de sus hijos, la mayoría de aquellos niños se iban del reino al saber su destino, al saber que su único sentimiento de amor, fuera al trabajo. Y que sus padres no le dedicaran un poco de tiempo, y todo causado por un aldeano y un elfo hace muchos años, todos ellos trabajaban cual autómatas, como si fueran esclavos de sí mismos, así como el Rey vivía de cobrar impuestos a ellos, pero olvidaban pelear guerras, por eso su reino era muy pequeño ya que eran pacífico y neutrales, a cambio de trabajar para otros.

Pedro el sapo decidió que aquel reino donde lo único que hacían era perder el tiempo, así que aconsejó sus dos amigos a seguir adelante, Maggie a ver qué lejos de caballeros y príncipes, allá quizá encontraría la vocación para ser rica y poderosa en el futuro, Dongo quizá aprendería una nueva profesión y podría pagar todas las deudas contraídas en el pasado y Pedro, llegaría a esa anhelada misión de buena fe, para poder ser digno de volver a ser un humano que sea digno de serlo, antes que ser un humano racista y mala onda, como alguna vez fue, y como alguna vez fue castigado por hacer quedar en ridículo al hijo mimado de una reina bruja y malvada.

=(, Bueno qué le haremos, ese muchacho ni me peló—dijo una afligida, pero a la vez optimista en el futuro Maggie—Pues sí, de todas maneras aquí yo debo diner…cof cof, digo debo de sentirme incómodo de estar aquí, será mejor irnos de aquí mi princesa—

—Dijo Dongo a quien le urgía salir de aquel reino del trabajo, ya que si era reconocido, podría cumplir condena por 1- ser el héroe que los liberó de la holgazanería, pero 2- a la vez ser quien involuntariamente los obligó a trabajar sin descanso, aparte de deber dinero en la taberna—

 

image

Maggie una vez más decidió seguir siendo rebelde ante todos, y no caer de la baba por cualquiera, si de por sí no le gustaban los príncipes azules, ni verdes, esta vez la lección aprendida en el reino de los Sonámbulos fue diferente, fue que por mucha importancia que se le diera al trabajo para vivir bien, primero estaban los familiares y los amigos, puesto que uno en el trabajo es prescindible y reemplazado por otra persona, ahora más que nada y con muchas ganas de salir adelante debía seguir su viaje por aquellas tierras mágicas, acompañada de sus amigos de (in)fortuna.

FIN

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