Publicado en Cuentos y Relatos

Centella


82.-

Cuento cortísimo en 30 minutos

 

12 años de duro trabajo de aquel pescador habían endurecido sus facciones, aquel padre de 2 hijos era un buen amigo, la parte mala era que su trabajo lo hacía en solitario, oír el rítmico golpeteo de las olas del mar en el casco de su embarcación lo relajaba,  Pablo, no contaba con que las redes que tenia, se habían enredado y debido al conocimiento de la zona, decidió nadar y cortar los amarres por sí mismo.

Sin embargo en las profundidades había una enorme y peligrosa barracudaimage la cual para los pescadores de la región eran más peligrosas que los tiburones, los ataques a la gente del mar, confirmaban eso; indiferente a todo Pablo seguía cortando las redes enredadas, la figura de la Barracuda se recortaba en el fondo del mar con la superficie luminosa,  del otro lado de la embarcación Pablo divisó una figura negra, de unos 2 metros, su pulso se aceleró, su mente comenzó a trabajar a mil por hora, pero aquella figura de aproximadamente 2 metros de largo y una aleta dorsal pasó junto a él, sin hacerle daño, para alegría de Pablo, era un delfín el cual se sumergió rápidamente por debajo la la lancha, y ahuyentó a aquel voraz pez, esa no seria la primera vez que se encontrarían en esa zona, Pablo y el delfín tenían una cosa en común, lo solitario del mar.

 

Como una señal de esperanza apareciste en mi vida, salvándola del peligro inminente; Centella será tu nombre mi amigo marino.

 

Durante muchos años Pablo el pescador tuvo por compañero a aquel joven delfín al que nombró Centella, pero 5 años después Centella había desaparecido, pasaron los meses y Pablo se había preocupado pues quizá el único animalito con quien había sentido lo que era una amistad y también quien lo acompañara en sus largas travesías, había desaparecido.

Casi 1 año después de haber dado por perdido a aquel delfín , en el muelle de San Lázaro junto a la embarcación de Pablo, se presentó Centella, quien había traído a su familia completa, para mayor júbilo de Pablo su amigo el delfín Centella, había regresado y eso en San Lázaro eran buenas señales para la pesca.

 

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