Publicado en Cuentos y Relatos

El nuevo mundo


88.-

Una historia como muchas otras.

Bueno, ya tenía rato sin actualizar este espacio, no es tan fácil sabiendo que se tiene múltiples cosas qué hacer y luego la mente se cansa, las presiones cotidianas de la vida y que los chistes de Ninel Conde se han multiplicado al por mayor Ojos en blanco

Creo que este relato lo haré en capítulos, no serán más de 3, pues lo considero un relato corto, de hecho es un simple borrador, puente de otro relato que tengo pendiente, sí, tengo muchos pendientes y un solo blog, pero ahí vamos.

 

 

Año 2096.-

Hospital de ciudad central 6:23 a.m.

      En una cama solitaria se encontraba un paciente conectado a tubos, la máquina que lo mantenía con vida sonaba rítmicamente y cada cierto tiempo sonaba un pitido alertando sobre el estado del postrado, este; lucía descuidado, más parecía que llevara años en esa cama,  a través de las vendas que cubrían su rostro  se veía el cabello crecido y la barba descuidada, estos se mezclaba con los tubos que lo alimentaban y le permitían la respiración artificial, sin embargo en los pasillos de aquél hospital no había nadie, acaso el silbido del viento que se colaba por las ventanas rotas era el único ruido proveniente del exterior.

De pronto la máquina comenzó a emitir sonidos cada vez más fuertes, el ritmo cardiaco del individuo estaba frenético, para después, volver al silencio sepulcral que reinaba pesadamente, la mano derecha comenzó a temblar ligeramente, ¡se movían los dedos! , de pronto gritos ahogados por la máscara y los tubos poco a poco fueron retirados, el individuo estaba teniendo movimiento físico, el hecho de abrir los ojos en una habitación donde se colaba la luz natural lo cansaba y lo deslumbraba, pareciera que llevara años sin ver un rayo de sol.

unos 15 minutos después se levantó sobre sus brazos aun tembloroso y se quitó la máscara y la venda—¿Donde estoy? ¿qué es este lugar?—El individuo totalmente confundido y sin tener memoria de su pasado alcanzó a ver una habitación donde había un armario enfrente de su cama, a su lado derecho había una ventana parcialmente cubierta por tablones de madera, aun débil por el esfuerzo de haber despertado abruptamente, puso sus pies en el suelo, no se sentía seguro de poder tenerse en pie,  sus ojos a cada minuto más acostumbrados a la luz ambiental, lo hicieron voltear a ver más y más detalles, junto a su cama había un expediente con un nombre: Adam y la fecha de entrada; 16 de Noviembre de 2092, él no sabía si él era el del expediente o simplemente era de otro paciente, tambaleante se acercó al solitario pasillo y con voz aun débil exclamó:

¡Hay alguien que me oiga!

El silencio se hizo presente, el acostumbrarse cada vez más a la luz ambiental le hizo ver que aquel edificio por dentro estaba con los muebles destruidos, más allá enormes boquetes por donde pasaba el aire a través de toda la estructura, grandes pedazos de concreto estaban a unos 10 metros de donde se encontraba lo que era parte de una escalera, irremediablemente regresó por sus pasos y se dirigió a la ventana, el panorama era cuando más, desolador…

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  La ciudad se mostraba destruida, como pudo  Adam bajó por las escaleras y llegó a la entrada del hospital, para darse cuenta de que era como si una bomba nuclear hubiera destruido todo a su alrededor, sin embargo Adam gritaba desesperado, quizá lo que más lo sorprendía era que a 1 hora de haber despertado, supuestamente por 4 largos años, ya podía caminar perfectamente, sus ojos enfocaban nítidamente todo a su alrededor, todos sus sentidos estaban alerta y su estado físico con cada paso se fortalecía, por extraño que parezca no podía encontrar seres vivos, parecía como si una larga guerra civil hubiera campado a sus anchas  esos 4 años.

Adam como así mismo se empezó a llamar, decidió armarse de valor y regresar al lugar donde despertó, necesitaba respuestas del por qué estaba todo esto así, quizá lo más extraño era que había huellas de balas en todo el edificio, en la recepción comenzó a hurgar en los documentos, no había electricidad pero como estaba amaneciendo pudo hurgar entre los escombros con cierta facilidad,; la última fecha que logró rescatar fue de hacía 3 años atrás, no había más, no había nada extraño, excepto una placa de metal cuya inscripción decía “ Protocolo de contención Sigma 16”  y el nombre de una persona, Ana Luisa Allende, bióloga molecular y una dirección, no había más de donde Adam podía sacar conclusiones, pero la placa se la llevó en una bolsa hecha con las sábanas encontradas, debía buscar respuestas a lo que estaba viendo, debía buscar la verdad, y también debía saber en donde se encontraban las demás personas.

Vagos recuerdos se empezaban a agolpar en su mente, recuerdos de una mujer y su hija conviviendo en una casa con una terraza grande y un árbol de higos en medio del,patio ¿quizá era su familia? ¿estaban vivos aún?, todo eso hizo que reuniera fuerzas y de entre los escombros de aquella ciudad, salió Adam al nuevo mundo en la búsqueda de respuestas.

 

 

Este sería el soundtrack de haber sido un relato visual

 

 

 

  Y bueno con esto termina el primer capítulo, en el siguiente se desarrollará más la historia, eso sí, adelanto que no es lo que parece, saludos cordiales.

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Un comentario sobre “El nuevo mundo

  1. Amable Escritor de Pacotilla:

    Llegó el momento de romper esas inhibiciones que sólo me han permitido participar en blogs de gente conocida. Alguna digna razón hizo que mi comentario fuera a llegar hasta ti.
    Siempre será grato tener la oportunidad de disfrutar las experiencias artísticas de otro ser humano, sobre todo si el medio para hacerlo es la literatura.
    A penas descubro tu espacio, y en esta incipiente aventura he aceptado que los minutos invertidos en leer la primera parte de tu cuento han comenzado a generar buenos intereses. Considero que tienes una buena capacidad descriptiva, en verdad pude visualizar el ambiente desolador de las escenas, pude sentir la angustia de Adam, a merced de tu voluntad.
    Ya estaré habituándome al ritmo de tus post, para seguir descubriendo esas ideas transmutadas en arte.

    Espero pronto estar por aquí, es un gusto conocerte.

    Atte:

    Viento de nostalgia

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