Publicado en Cuentos y Relatos, Naturaleza, Personajes, Tecnología

Te llamarás Polaris


93.-

En fin, ya queda poquito para el primer aniversario  de este blog, nada mal considerando que no lo he publicitado mucho, solo lo necesario para salir en las redes sociales, pero qué les cuento; esto de ser El Escritor de Pacotilla no es una improvisación, ya llevo aproximadamente 15 años siéndolo, y no dudo que no dejaré de serlo pues me ha ayudado en muchas facetas ajenas a Internet; el ser rápido de reacción y el escribir mucho en poco tiempo son secuelas directas, mientras les dejo con el relato de Te llamarás Polaris, dividido en 2 partes, de ante mano una disculpa por no hacer entradas más seguido, hay días en los que es necesario un descanso por que hay bloqueo creativo, en fin, no les quito más el tiempo y les dejo este relato corto, siendo esta su primera parte, de hecho siento que no sea tanto una historia de ciencia ficción, sino una metáfora de la vida y del por qué uno hace sacrificios para llegar a una meta, sin olvidar a sus seres queridos.

 

Más allá de aquel enorme ventanal no se podía ver más que la inmensidad del espacio, frío, infinito, salvaje y a la vez hermoso, no somos nada ante las distancias del espacio exterior.

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Como pocas veces en su vida Polaris, una chica como cualquier otra de 22 años, la más joven de una tripulación de 150 personas de diferentes partes del planeta Tierra, ella fue elegida de entre muchas mujeres por demostrar valor y fuerza para trabajar en equipo,se requerirían personas de temple de acero, y Polaris aparte de ser una bióloga marina con un gran potencial, también tenía lo requerido para ese viaje, pero¿para qué era requerida una bióloga marina en el espacio?, Europa, la luna del planeta Júpiter estaba formada en su superficie por océanos en cuyas mediciones, los científicos habían descubierto vida, esa era la razón del viaje del Ulises III, ella Polaris de aspecto delgado y con una cabellera café que ondeaba a voluntad, poseedora de unos enigmáticos ojos verdes, ella hacía reflexiones sobre su vida en aquella nave espacial de diseño peculiar, adaptada para un viaje tan largo.

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Esta nave gigantesca viajaba a muchos miles de kilómetros por hora  hacía la luna Europa, esta luna perteneciente a Júpiter sería el primer paso de la conquista de la humanidad.

Llevamos casi 3 meses de viaje, son 700 millones de kilómetros los que habremos de recorrer para llegar a Europa, pero siento soledad aquí en el espacio, dejé a mi familia por la promesa del viaje más peligroso de toda la humanidad, dejé todo atrás por ser parte del equipo pionero que encontraría vida tangible en otro planeta—¿Te sientes bien Polaris? te he observado hablando para ti misma desde hace un par de minutos y me pareció curioso—¿Quien es usted y por qué sabe mi nombre?—¿No me recuerdas? es seguro que no, mi nombre es Isaac y fui compañero de tu padre en la academia de pilotos, no me recuerdas pues eras muy pequeña, sin embargo nunca pensé que estuvieras en esta misión a Europa—Isaac era un hombre de unos 65 años de aspecto serio y de un porte muy conseguido, de hecho en su indumentaria se veía que no era uno más de la tripulación, allá en la soledad del espacio, en aquel ventanal había encontrado a la hija de un añejo amigo.

Oh, es verdad ya lo recuerdo, es verdad usted es médico, debe ser médico de la nave ¿verdad?—Sí, pero no soy cualquier médico pequeña niña, soy el médico principal de la nave, te aclaro— Después de partir de la Tierra con gran polémica por el combustible radioactivo, mi sueño de viajar al espacio y ser la pionera en analizar vida extraterrestre, ahora se tornó en una enorme soledad.

Te puedo contar miles de historias, pero si no tomas atención, sería como hablarle a un ciego, no verías ni sentirías las palabras, mira Polaris, ¿has ido de paseo por la nave? hay cosas maravillosas qué ver; podrías ver a tus demás compañeros que fueron dormidos para aguantar el viaje o bien, podrías visitar al capitán de la nave, Richardson es un viejo conocido, ya no lobo de mar, sino del espacio; ¡vamos, anímate! dejaste tus preocupaciones en la Tierra, aquí, sería comenzar una nueva vida, esta nave tiene reservas suficientes de oxigeno para 5 años, y solo llevamos 3 meses.

No es eso señor Isaac, es otra cosa, no sé qué va a suceder en Europa, han llegado rumores de que se han agitado las cosas—En eso tienes razón, nunca supe del por qué se aceleró esta misión, debió ser algo muy importante para que mandaran a 150 personas en una nave—-Señor Isaac tengo miedo, esta nave no tiene tantas reservas de comida—Es verdad, nada es infinito en esta nave, nosotros mismos tenemos un periodo de vida como un suspiro, al menos delante del tiempo en el que ha existido el Universo, por ese detalle pusieron a dormir a 120 personas, para economizar recursos…

Señor Isaac ¡ve aquella estrella brillante a su derecha!, por ella me llamo así, Polaris, “aquella que  guía”—Y nos guiarás por el Espacio, de eso estoy seguro Polaris, mientras tendré que regresar a mi lugar, quizá sea algo aburrido, pero por emergencias estoy aquí—Una vez que se despidieron, Polaris regresó a aquel enorme ventanal con una espectacular vista del Espacio.

 

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“T menos 6, cuadrante de retorno Alpha” atención, les habla el capitán Carl Richardson, estamos arribando a la órbita de Europa, el personal  que está hibernando será despertado en 2 horas, atención a las unidades correspondientes, esto no es un simulacro, estamos por arribar ala órbita de Europa.

Polaris corría por entre los pasillos del Ulises III ella era parte de la tripulación que aterrizaría en esa luna de Júpiter, así que debía estar preparada para todo, debía estarlo, pues también fue entrenada para ser astronauta, ella al ser la más joven de la tripulación, también sería la primera bióloga marina en estar en un océano que no era de la Tierra.

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¡Quizá solo sean bacterias en ese mar! quizá haya monstruos gigantes, o quizá encontremos vida inteligente,  pero por muy diferentes que sean, es seguro qué ahí estaré en primera fila para descubrirlas y de ser posible; entablar comunicación, no sé qué nuevos misterios me traerá Europa, pero todo el sacrificio que hice para llegar aquí, valdrá la pena el viaje y es por lo que me siento viva.

 

 

Continuará.

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