Publicado en Cuentos y Relatos, En la opinión de...

Ensayo sobre el cuento “El joven Goodman Brown” de Nathaniel Hawthorne


96.-

Y con este breve ensayo, hago oficial mi regreso de mis vacaciones mentales, quizá más espaciado en el tiempo pues ya no dispongo de tanto tiempo como antes, pero es aquí mi hogar, el relato está disponible en este link y sí, si leen el relato en el link primero, verán que está apegado a estas fechas, este es, solo el ensayo que salió de todo eso, recordando que mis cuentos y relatos que escribo aquí, los hago en un formato crudo fallas incluidas, los originales los he seguido puliendo y evolucionando, pues no es lo mismo escribir en un navegador, que con todo la calma del mundo, es así que tengo bajo llave las evoluciones de muchos relatos que tengo aquí, esos son parte de mi legado.

 

Ensayo

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                ¿Cómo la vida de un personaje común y corriente puede llegar a cambiar de un día para otro?, la realidad del joven Goodman Brown , era la que le habían impuesto como una realidad tangible y la vivía por las costumbres que le habían enseñado, desde la implantación del catecismo por aquella venerable tía Closse, hasta los sabios y buenos consejos de quienes había admirado desde niño, el diácono de su pequeña población Salem; Brown se sabía conocedor de una vida dichosa, donde las personas malas recibían su justo castigo, y las buenas eran recompensadas con la dicha eterna; donde su reciente casamiento con la mujer propietaria de la cinta rosa era la luz de su vida.

            Nada podría salirle mal, el nombre de su esposa Fe; era un aliciente donde escudarse de las malas personas; el joven Goodman Brown creía en aquel pueblo pacífico donde las buenas costumbres de la iglesia, habían permeado por sobre las personas que él admiraba y amaba, Brown podría sentirse culpable de hacer un viaje que le despejaría de dudas sobre encontrarse con un anciano de bastón largo, misterioso, pero a la vez conocido por Brown, aquel bosque era la representación de las cosas malas, lúgubre y misterioso, solo le traería pesadillas a aquel joven ilusionado por su esposa y su vida común, pero feliz en aquél pueblo.

            Goodman sospechaba algo, pero a ciencia cierta, el no saber qué era lo que la gente de su poblado ocultaba, le era inquietante, para eso, el viejo del bosque solo podría despejarle sus dudas, conversar con alguien que le aseguraba  que disponía de todo el poder y que era amigo de los clérigos de su natal Salem, que los gobernadores le rendían fiestas en su honor, solo hizo que el joven Goodman se extrañara y en una combinación de incredulidad pero también curiosidad, quería saber más de aquel viejo del bastón en forma de serpiente, y para muestra estaba la anciana figura de una conocida de Brown, la tía Closse ¿pero qué hacía tan venerable persona en aquel bosque de noche?— el viejo del bastón sugirió que Goodman se escondiera, ahí vio algo que le confundió más de lo que estaba—El viejo del bastón conocía realmente a la tía Closse, aquella que le enseño catecismo y las bases para ser un hombre de bien, estaba hablando sobre recetas de brujas, aquellas que detestaba, aquellas que juraba odiar en nombre de la Iglesia, ahí estaba la tía Closse  con una plática sobre la comunión de un nuevo integrante ¿es que acaso hay más?

            Goodman  sabía que la vieja estaba destinada al infierno,  pero él no, no porque su vida era Fe, ella era quien lo mantenía cuerdo ante tal revelación, cuestionó al anciano del bastón sobre aquella vieja  y solo quedó Goodman, pues a lo lejos creyó oír caballos, a lo cual se escondió, creía reconocer esas voces ¿de noche aquí? No podría ser, pues el diácono y su acompañante sabían de los peligros de ir al bosque de noche, pero no…el diacono iba a una reunión con aquellos los cuales de día hablaba en contra de los hechiceros y de pueblos lejanos, ¿qué motivos los orillaban  a comportarse de formas diferentes a todo lo que Goodman sabía de ellos.

            Las sorpresas encadenadas no le permitían entrar en pánico, su estupor lo mantenían cuerdo, esto no era posible ¿de qué forma todo su pueblo era una farsa más? , es más, el buen campesino no sabía que quien usaba el bastón, no era sino la representación del Diablo, que era el encargado de decirle y mostrarle que las cosas no eran como parecían ante sus ojos de pueblerino, no, El diablo sabía que ahí en medio del bosque ante una fogata enorme, estaban reunidos tanto gente que Goodman consideraba buenas, la tía Closse, el clérigo y muchos más a quien solía admirar, ahí junto a personas indeseables, indios hechiceros, todos aquellos no importaban, sino una voz hubo de reconocer, su querida Fe estaba entre ellos, el solo saber que quien era todo en su vida, estaba rodeada de gente mala, solo hizo que evitara que cayera en pánico, sin embargo, el grito de dolor no se ahogó con el bosque, el bullicio era muy grande como para taparlo, tenía que ir a ver a Fe entre su locura desafiaba al Diablo y a los elementos, pues su destino era encontrarse y decepcionarse de quienes consideraban que llevaban una vida santa y pura, ya no más.

            El diablo en su discurso solo hizo entrar en razón a aquel jovial campesino, que todo lo que veía a su alrededor, era de él desde hacía mucho tiempo, que la batalla estaba ganada, y que su hermosa Fe, era la próxima a convertirse a ese culto satánico, ¿qué podría hacer Goodman? En un abrir y cerrar de ojos, Fe y Goodman se encontraron en aquel altar profano, no sabía que decirle…más nunca supo que pasó después, pues todo rastro de aquellos herejes, había desparecido como por arte de magia…al otro día, sabedor de la verdad, Goodman veía la vida normal y aparentemente pacífica de sus habitantes, ver a aquella desvergonzada servidora del Diablo, dándole cátedras a aquella jovencita, lo horrorizó como a pocos, todo el pueblo le era espantoso, en quienes creyó contra las brujas y demás amistades, solo era una farsa, pues ya eran ellos pertenecientes al mal, ¿su Fe también?, Goodman cambió su forma de ser, era lógico saber que todo en lo que creía era una fachada, en nadie podría llegar a confiar en Salem, ni siquiera en su alguna vez amada Fe…al momento de su muerte, solo y olvidado, dejó constancia de que no fue nunca llevado por el culto doble de aquel olvidado pueblo que lo único que era conocido, era por perseguir brujas, lugar donde de día se adoraba a la Santa Iglesia, y de noche se adoraba al mismísimo maligno, el joven Goodman Brown se fue a la tumba sabedor de que su aislamiento y su decepción de aquellos con quien vivía, era mucho mayor que haberse agregado a ellos, pues la batalla la tenía perdida desde antes.

 

Recuerden, es el ensayo, no el cuento.

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Un comentario sobre “Ensayo sobre el cuento “El joven Goodman Brown” de Nathaniel Hawthorne

  1. Muy interesante el cuento (su tono me gusta mucho, entre otras cosas); la historia personal vivida por el autor (sus antecesores); y las interpretaciones a las que conlleva.

    Gracias por reflexionar sobre él.

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