Publicado en Cuentos y Relatos

El Héroe desconocido parte 3


113.-

Y aquí vamos con la parte 3 de la pequeña historia, El héroe desconocido y sí, habrá una cuarta parte, resulta que se me dio la oportunidad de sacar algo un poco más elaborado, de todas maneras, este es un boceto, se seguirá puliendo justo como lo fue Polaris que está en fase beta con muchas correcciones, ahí la llevo con este blog, de mi para ustedes.

 

Favor de oírlo acompañado de la música.

 

 

El misterio del planeta rojo

 

Daniela, a su familia le había dicho que el mayor Duke era el héroe que todo mundo conocía, y les mostró las fotos que se había tomado con él y los demás cadetes espaciales, ya se encontraba en su cuarto cuando decidió abrir aquella libreta de notas y ver los apuntes hechos con los años de este singular personaje.

Algunos hechos históricos se fusionaban con elaborados montajes, sin embargo puedo vislumbrar Daniela entre todo eso, las ganas de Duke por ser un gran ejemplo para los niños, claro cuando no se traba de sus clones, que generalmente comenzaron a ser quienes le robaban protagonismo.

3 días después frente al consejo de la Federación Internacional Alan Duke era cuestionado:

Sabemos que usted pidió hablar con una muchacha a solas en su nave, usted es el primero que sabe que eso está prohibido pues no se puede hablar de temas confidenciales—Inquiría uno de los altos mandos a un impasible Duke—En efecto, fue parte de un concurso para jóvenes, aquellos por los cuales he hecho muchas cosas, es cierto, pedí una audiencia a solas sin intervenciones electrónicas de ningún tipo con una joven, pero les aseguro que no platicamos de nada más allá de anécdotas familiares, llevo años cumpliendo cabalmente el protocolo, además ¿no hay nada qué ocultar verdad?—En efecto Duke, no hay nada que ocultar, no será amonestado pues su impecable carrera y todo lo que nos ha servido ha logrado que el consejo general lo exonere de cualquier cosa, podrá retirarse en paz.

En los pasillos de aquella instalación Duke se encontró con un viejo amigo, el ahora Coronel Jonathan Meyer— ¡Meyer cuantos años sin verte! —Oh es verdad Alan, tiene como 7 años que no sabía más de ti, bueno de tus hazañas—Bien sabes que muy poco de lo que se dice de mí es real, pero ya que te veo, tengo unas preguntas para las cuales considero tienes las respuestas—Espera Alan, algunas preguntas a veces requieren aceptar tal cual la crudeza de las respuestas, ¿estás dispuesto?—Por supuesto que sí.

Creo que mi vehículo es lo suficientemente seguro Meyer, es el único lugar donde no me vigilan, bueno mi posición sí, pero no tiene cámaras ni micrófonos, ahora vienen mis preguntas ¿qué sabes del vicealmirante Bradbury? —Oh bueno, sé lo mismo que tú y que los demás, su ascenso meteórico se debió a que llevó la segunda instalación espacial en Marte y logró encontrar agua…congelada, pero al fin y al cabo agua ahí.

https://i0.wp.com/www.geschichteinchronologie.ch/atmosphaerenfahrt-ESP/11_Disney-y-Braun-d/023-1954ca-Bonestell-campo-de-indigenas-en-Marte-pintura-ficcion.jpg

Es un hombre de muchos misterios Alan, tiene la particularidad de nunca quitarse su gorra en público, es difícil entablar comunicación con un fantasma sabes, Bradbury tiene control total sobre sus operaciones, es el único del que tengo conocimiento que lo hace.

¿Otra pregunta Alan? Pero antes paremos por un café en esa tienda, sabes, funciono mejor con cafeína jajaja—

Ahora la gran pregunta ¿qué pasa en Marte Jonathan? Se ha generado una cortina de silencio incluso para mí, que solo les funciono como pantalla, como un payaso que entretiene a las masas, sobre todo terrícolas.

Esa es una pregunta más difícil de responder, incluso para mí que soy un alto mando se me tiene negada información clasificada, lo que sí sé es que hubo un incremento de tráfico espacial hacia Marte hace 10 años, más del habitual, Bradbury se trasladó de inmediato y desde ahí comenzó a reforzar la idea de que fueras un héroe para la Tierra, ya tenías 10 años siéndolo, pero a partir de esa misión, te prohibió el acceso a Marte y creó a tus clones.

Ah ya entiendo Jonathan, entonces hace 10 años que pasó todo esto, estaba tan metido en mi papel de justiciero que no me daba cuenta de lo que pasaba a mí alrededor.

—Vamos, no te pongas de dramático, hasta a mí me pasó, tardé años en darme cuenta de que algunas cosas no concordaban en los viajes a Marte, las naves de carga estipulaban un tonelaje máximo, y luego a la hora de inspeccionar, estaban vacías, luego otras que se suponían regresaban vacías, no se nos permitía el acceso a las bahías de carga, ¿qué era lo traían? Es algo que hasta la fecha no sé Alan.

Pasado un mes 12:23 a.m. Sonó insistentemente el timbre en la casa de Daniela, sus padres alarmados acudieron a la puerta principal y se encontraron de frente con un contingente de soldados ataviados con armaduras y al frente de ellos estaba Alan Duke quien firmemente dijo: Necesito su permiso para que su hija viaje con nosotros, es una misión de seguridad mundial, mis más sinceras disculpas por el ruido generado y por estacionar la nave en medio de la calle—Perplejos sus padres atinaron a responder tímidamente para qué era la misión y por qué requerían a una muchacha tan joven: Eso es el meollo del asunto, necesitamos gente valiente y decidida y su hija lo es.

Bajando presurosamente las escaleras, Daniela corrió al encuentro de sus padres a los cuales les dijo—Lean la libreta que dejé en mi cama, así comprenderán de qué habla el mayor Duke, mamá, papá, los quiero mucho, voy a regresar es una promesa, pero mi destino es ir al planeta Marte.

Daniela mira por la ventana, estamos por salir de órbita terrestre—Daniela se acercó al ventanal para admirar la Tierra, aquel pequeño planeta azul que era su hogar, sin embargo ahí estaba justo al lado de quien ella consideraba un héroe en la búsqueda de resolver el misterio alrededor del Almirante Bradbury en aquel planeta llamado como el Dios de la guerra; Marte.

El subordinado de Duke exclamó—Señor tenemos que avanzar en modo silencioso por la órbita alterna, no queda de otra señor, los demás canales los controla el Mayor Bradbury—Está bien recluta, haz lo necesario pero evita que sus radares nos detecten, mientras comuníqueme con el coronel Jonathan Meyer en canal privado.

¡Jonathan ya estamos con rumbo a Marte! Tenemos un problema, las naves de carga que hemos divisado van vacías ¿qué es lo que piensas están construyendo allá? Necesito tu apoyo en Inteligencia militar—Hola Duke, no creí que fueras hasta las puertas de la cueva del lobo para descrifrar el misterio que hay allá—-Todo lo que sea por mi honor, por evitar que pase a los anales de la historia como el más grande charlatán, eso es lo que me impulsa a ser mejor Jonathan.

Estás en tu derecho, mira, he acordado que aunque te descubran, vayas con autorización de estrategia militar para entrar a la base, esto servirá para casi todos, menos para el Mayor Bradbury que para lo que está haciendo, ha de estar más ocupado que nunca y no tendría en cuenta una pequeña nave con 5 tripulantes, eso sí, si te preguntan el motivo de tu visita, hazles saner que es para supervisar la Expo de tecnología que se celebrará en el Domo “Fobos 2”

https://i0.wp.com/universitam.com/academicos/wp-content/uploads/2012/04/marte.jpg

Mientras tanto en uno de los hangares principales de la extensa base espacial, se encontraba un hombre de aspecto adusto, serio, su altura lo hacía destacar de los demás, su uniforme blanco llevaba una gran cantidad de insignias y su un puro asomaba por sus labios, sin embargo este no estaba encendido, pues la seguridad del lugar prohibía eso, ahí estaba el almirante Bradbury dirigiendo maniobras a diferentes naves espaciales.

La nave del Mayor Duke aterrizó en uno de los más alejados hangares de la base, era así que Daniela por primera vez pisaba suelo marciano, era uno de sus sueños, sin embargo estaba consciente de que lo hacía con una misión especial, saber qué era lo que hacían en la base y por qué tanto hermetismo en las comunicaciones.

  Y hasta aquí la tercera parte de esta mini historia, no pretendo más que crear y crear, no sé a donde me lleve el destino escribiendo pero algo es seguro, estoy eternamente agradecido con el hábito de escribir, ha ayudado a mantener un cierto orden y lógica en las cosas y situaciones donde deba pensar.

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