Publicado en Cuentos y Relatos

El misterio de Ákraba parte II “El demonio bufador”


116.-

Y sin más la segunda parte de El misterio de Ákraba está bien, algo retrasado pero bueno al menos avancé algo,  he andado algo ocupado pero siempre que pueda lo actualizaré.

Aquí la primera parte

 

 

Los Kiriwina no queremos curiosos cerca de nuestro pueblo tras lo cual volvió a asestar un poderoso golpe a Shura quien quedó desmayado y sin tener conocimiento de nada más.

El demonio bufador de Ákraba

¡Vamos levántese! Ya no es hora del desayuno hahahaha—La voz de Peters sonaba como truenos furiosos en aquella destartalada habitación lugar a donde había sido llevado Shura quien había sido encontrado por unos lugareños a las afueras del pueblo.-

¿Pero qué me pasó? ¿Dónde estoy Peters? — ¿Dónde más Shura? Estamos en mi casa, bueno, vivió mejores tiempos, pero es lo que tengo y vivo a gusto, acá lo trajeron; espere, iré por mi botella de Whiskey necesito un buen trago de ese delicioso néctar ya luego podrá explicarme qué fue lo que le hicieron—Peters con paso apresurado fue a la otra habitación, un aturdido Shura supo que estaba de nuevo dentro en el mismo sitio— ¿Ahora sí dígame qué fue lo que le pasó? —Pude ver a un Kiriwina, era un hombre casi tan alto como usted pero muy delgado, no son leyendas, él fue quien me golpeó y me dijo en un imperfecto dialecto que sí pude entender—-La cara de Peters demostró mayor interés y soltó un gruñido gutural—Ghhh, eso quiere decir que no son leyendas de estos nativos medios locos, que sí existe ese pueblo al que casi nadie ha visto porque nos tienen prohibido ir más allá de los márgenes del río, en primera por ellos y en segunda por el demonio bufador.

Aun así, quiero ir a descubrir qué es el demonio bufador, pero antes dígame Peters, ¿ha sospechado de que sea un animal de la zona que sea más grande de lo normal? Podría ser no sé, un cocodrilo—No, no, eso pensé yo cuando vine a vivir aquí a esta isla perdida, hubo una temporada en la que desaparecían nativos desde su casa, literalmente eran destrozadas las casas para que en la oscuridad de la noche esa cosa que llamaban demonio bufador se los llevara, hubo unas huellas extrañas que por ahí tienen las fotos en el museo local, nunca supe de qué eran, pero más grandes que las de un elefante sí son, eso, eso no lo hacen los cocodrilos, al menos no los normales que no sean mutantes ¿o me equivoco Shura?

Tiene usted razón, eso no lo haría un animal común, al menos claro que sea un cocodrilo con gigantismo…mutante…pero pueden ser otros animales de la zona—-No Shura, ninguno tiene ese sonido o alarido por voz, nunca he visto a ese ser, pero sí lo he oído por las madrugadas, es más como un bufido de locomotora de las modernas a vapor, así que es hora de que descanse y mañana por la mañana saldremos…ah por cierto, llevaremos 2 pasajeros más, un profesor de una universidad prestigiosa de quien sabe dónde y su ayudante, es seguro que tendré triple ración de whiskey para todo el año hahahahaha-

4:30 am.- Shura estaba despierto y pensando en cada momento vivido hasta ahora, había luchado con feroces fieras y con aun más feroces hombres pero esto era nuevo para él, su anterior aventura lo había llevado hasta los montes Himalaya en la búsqueda del mítico Yeti, ahora estaba por la búsqueda de un pueblo misterioso, casi invisible para la población local, pero que enumeraba fantásticas leyendas sobre sus orígenes y sobre el demonio bufador, de pronto….MMMMMMMMMMUUUUUUJKFFFFGHASARGHHHH un sonido incomprensible al oído humano normal, pero que no había escapado al oído entrenado de Shura, se oyó por toda la zona de a poco hasta hacerse más y más notorio…

Un ruido comenzó a trastocar la tranquilidad de aquella madrugada sin que el sol saliera, no era ningún animal a las afueras del rio, no, era un rugido que ya era enorme, como si fuera el bramido de un elefante furioso, pero ahí en esa isla no solo no había elefantes, es que el rugido era tan fuerte y con tanto eco, que denotaba que no era algo conocido— ¡Lo oye! —Peters salió corriendo del lado de la choza donde estaban y le dijo con gran estupefacción a Shura—Ese es el bufido que le digo, no es de un animal conocido, estoy seguro, por más que digan los lugareños que es de un demonio, saldremos a conocerlo en media hora, será mejor que no tenga miedo—La mirada tranquila pero firme de Shura se dirigió a Peters y le contestó de forma calmada—El miedo se puede controlar, las emociones también, recuerde que la mente puede dominarlo todo—Ante estas frases enigmáticas Peters se quedó perplejo y decidió empezar con las labores de abordaje de la carga que llevarían.

Un hombre de cabello canoso y unos 60 años con unos lentes redondos enmarcados en unos tonos dorados y una muchacha de unos 25 años con sombrero de cazador, estaban a las afueras del muelle junto al bote de Peters.

Hicks, Martin Hicks y mi ayudante la señorita Clara Ventimiglia quien será mi acompañante, soy profesor de paleontología y Clara es de botánica—Mucho gusto, aunque bueno…no es el lugar ideal, más bien es incómodo tener mosquitos y todo tipo de animales rondando tu cabaña, en fin tenemos una misión y es descubrir nuevas especies animales y vegetales—Mucho gusto a ambos, mi nombre es Shura y es un honor ser compañero de viaje en la Santa Bárbara (bote de 30 metros de eslora Peters)

¡Vamos, suban a la reina del rio! Hay café en el camarote principal por si gustan, los llevaré de paseo por lugares que nunca han visto o imaginado, es el río de los Kiriwinas y espero poder llegar más allá de donde está prohibido ir por aquella cosa que ruge de noche…aunque no pienso ir de noche, no señor, seré un borracho pero idiota no.

Así Shura daba inicio al viaje por saber más de ese ´pueblo de personas con costumbres tan raras como escasas en información y de paso saber más de aquel demonio bufador tan esquivo como misterioso, ya conocía a 3 compañeros de viaje

El sonido monótono del motor era lo único que rompía el silencio de aquel rio, en la cubierta principal estaban reunidos Shura, Hicks y Clara—Profesor me parece interesante su trabajo, he tenido la oportunidad de viajar por muchos lugares y ver muchos fósiles en las ciudades pero ¿realmente cree que este demonio bufador es un dinosaurio? —Bueno Shura, hay cosas que aun no se han descubierto a estas fechas casi inicios de 1926, muchos animales que quizá haya escapado a la imaginación de la gente, es posible que hayan sobrevivido los dinosaurios o quizá no, pero estoy aquí para verificar sí es verdad o no.

Profesor, no me siento a gusto en este lugar, pero siempre ha sido un honor ir de viaje con el famoso profesor Hicks—Clara la que se había mostrado algo tímida, comenzó a hablar mientras daban detalles del viaje a Shura—Usted no parece de por estas tierras Shura ¿Qué lo trae por aquí’ —Ahh, buena pregunta señorita Clara, mire, voy a donde esté la aventura y los misterios en el mundo, soy un viajero errante y mi destino vino a dar a esta isla—Ah—no muy convencida de las frases elocuentes de Shura, Clara decidió cambiar de conversación y preguntarle al profesor sobre los alcances del descubrimiento de una nueva especia, ya no digamos de un hipotético dinosaurio en pleno siglo XX

Muchacha, de ser cierto esto, seríamos muy famosos y conocidos en todo el mundo, pero mi interés radica en estudiar a esta criatura tan especial de la que casi nada se sabe.

Unas horas después en una de las aldeas alrededor del rio, quizá la última antes de adentrarse en las fronteras delimitadas por los lugareños, aunque no había ningún impedimento o barrera física, sí que la había de forma escrita

“Ahí donde se encuentra la piedra del destino ese es tu límite, entrarás al territorio del demonio cuyo aliento te consumirá hasta el alma”

Aquí hay una taberna es seguro que llenaré mis bodegas con ese gran vino del que traen de tierra firme , ahahaha es el elíxir de los dioses y un simple mortal como yo, los tiene al alcance de la mano—Señor Peters, no me parece que deba beber mientras nos lleva a ese territorio que poca o nadie conoce—El profesor le hacía sentir sus temores al capitán de la nave, sin embargo este con un tono monótono dijo—No pasa nada hombre, algún día hemos de morir ¿no?—A lo que entre dientes dijo el profesor Hicks—Sí, pero no en las fauces de un dragón en la isla del fin del mundo.

Uhura era el nombre del poblado de chozas donde decidieron pernoctar los 4 personajes, ahí Shura decidió hacer una labor de investigar en el muelle principal, lugar a donde se dirigió a unos lugareños que estaban jugando cartas o algún tipo de juego de azar que era sumamente parecido—Buenas noches, disculpen mi intromisión a su juego, no pienso interrumpirlos mucho tiempo, solo quería saber sobre el demonio que vive más adentro en el rio— ¿Quién es usted para empezar? Sentenció un viejo que destacaba físicamente sobre el resto de los lugareños pues era de tez blanca y cabellos rubios, este anciano cuyo acento extranjero arrastraba sin ningún aspaviento no apartó nunca la vista de sus cartas mientras soltaba la pregunta— ¡Oh disculpe mi nombre es Shura y vengo a investig…—¡No, aquí no debe investigar nada! El demonio bufador no es una leyenda, existe, nosotros hemos visto su enorme silueta delineándose a la luz de la luna llena, hemos oído sus rugidos, hemos sentido en nuestras narices su aliento fétido a azufre, este ser viene del mismo infierno y no queremos que lo perturbe porque puede venir por nosotros y sacarnos de nuestras casas, el es el guardián de los Kiriwinas, ¡váyase de aquí!

Shura se dio cuenta del enorme temor que le tenían al demonio bufador, pero era la primera vez que asociaban a los Kiriwina con ese ser con tintes mitológicos, así se dirigió al barco donde Clara y el profesor estaban platicando ajusto en la terraza que dejaba el segundo piso de tan peculiar embarcación, ellos platicaban sobre la importancia de evitar que Peters se emborrachara y a la vez los llevara a tan peligroso destino.

Muchacho qué hace ahí, venga, estoy platicando con mi joven discípula pero venga, tengo un plan alocado para sacar evidencia de que existe este ser— ¿No le parece aventurado profesor? Recuerde, la prudencia es amiga de la seguridad y ahora no sabemos aun a qué nos enfrentamos—Lo sé Shura, pero necesito saber si es un dinosaurio o alguna otra cosa, cambio de tema, Clara dile a Shura lo que encontraste en los libros de la biblioteca local, anda—Eh sí profesor, mire, encontré estos libros ya muy viejos en la localidad principal, ¿nota usted algo raro?

—-Aquellos roídos libros habían pasado mejores tiempos, sin embargo tenían el común denominador de que no estaban escritos en la lengua local, sino en una combinación de latín con algún otro idioma europeo—Sé un poco de latín y aquí se habla de que hubo navegantes y lugareños que decidieron quedarse a vivir en esta isla—Ah por eso hay lugareños que tienen rasgos europeos, sí señorita Clara, de eso me di cuenta y tenga la seguridad de que eso también es algo para meditar pero dígame ¿qué más encontró en esos libros?—Clara con gran impaciencia, decidió mostrarle los dibujos que encontró, ¡mire! Demarcan la silueta de una gran joroba que salía en el rio, estoy segura de que es lo que estamos buscando, era llamado el Vanizara, el guardián divino de los Kiriwina—En ese momento a lo lejos se volvió a oír el rugido de aquella enigmática bestia como el recordatorio de lo peligrosa que era su aventura por descubrir el misterio de los Kiriwina y su guardián.

Fin de la segunda parte

Anuncios

2 comentarios sobre “El misterio de Ákraba parte II “El demonio bufador”

Deja un comentario o una idea

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s