Publicado en Cuentos y Relatos

La reina del océano.


117.-

Hola que tal, originalmente este iba a ser la continuación del misterio de Ákraba, pero quedó como un agregado sobre una conversación entre Peters el curtido marinero y Shura y también como un pequeño homenaje al significado de la vida.

 

La nave cuando fue botada originalmente, se le conoció como Victoria Isabel, pero Shura, la historia del cómo obtuvo su nombre fue curiosa, mencionó Peters poniéndose en tono serio, así dio comienzo su relato del origen del nombre de aquella nave tan peculiar.

Aquella mujer que era un recuerdo vago de mi mente, siempre solitaria con su etérea figura recortada en uno de los muelles que estaban enfrente del bote donde mi padre y yo estábamos, quizá tenía unos 22 años a lo mucho, su larga cabellera color café, su cara hermosa pero con gran tristeza buscaba y buscaba en el mar infinito, quizá era a un ser amado, quizá era que no estuviera bien de la cabeza, muchas incógnitas se reflejaban en la que era considerada una habitual de aquellos muelles, los marineros y cargadores conocíamos bien su nombre, pues era de las pocas palabras que contestaba cuando iba a comer a la posada del hijo de Bowles, aquel tipo que era considerado un héroe en la comunidad por cosas que ya ni recuerdo; ella siempre impecable y pulcra, hablaba tan poco que la gente creyó era muda o padecía de sus facultades mentales, sin embargo había en ella la vivacidad suficiente como que la gente descartara eso de inmediato, ella siempre pagaba en efectivo, poco pero siempre tenía para comidas, lo que no sabíamos era en donde vivía.

Victoria Isabel era una chica la cual te la podías encontrar a cualquier hora del día o de la noche en esas instalaciones, cuando iba a ayudar a mi padre a descargar cosas, obvio que solo cargaba cosas pequeñas, pues yo tenía 10 años, una vez regresando con unas cajas de ultramarinos, me la encontré de frente, me quedé mudo, me impactó tal belleza tan natural, vi por primera vez el color de sus ojos, de un verde esmeralda capaz de atraparte sin dejarte ir, pero eran unos ojos realmente tristes, no dijo una sola palabra sin embargo logró comprender que me había asustado con su presencia y suavizó sus gestos, me sonrió, al menos sabía que estaba viva, que no iba a hacerme daño como el anciano jefe de mi padre me había dicho, que ella era una bruja del mar, pero no; no era cierto, Victoria Isabel era un ángel de pura bondad que transitaba erráticamente en este mundo tan hostil para tan delicada flor.

Algún tiempo después fui a la escuela, mi padre no permitiría que fuera un simple marinero como lo era él, pero no podía dejar atrás el recuerdo de Victoria Isabel, los hombres pese a ver que era toda una belleza, no se le acercaban, creían que era un bruja o era un fantasma de los muelles, sin embargo yo sabía que era muy real, humana como todos, uno de los grandes misterios era de dónde sacaba dinero para vivir y para vestirse, pues sus ropas eran finas, se notaba.

Cada fin de semana iba a visitar a mi padre que con el paso de los 2 años siguientes se había envejecido, más por las penurias y el mar que no perdona, la vida de un marinero que está constantemente azotado por la sal y el abrazador sol era poco más que un infierno, más allá de donde se encontraba el barco pesquero llamado “Centenario II” no divisé nada, el muelle donde acostumbraba a quedarse Victoria Isabel, lo habían desmantelado en pro de construir un nuevo astillero, le pregunté a mi padre por aquella extraña muchacha que había visto hacía varios años atrás y me contestó: De aquella chica no hemos sabido nada hijo, cuando se desmanteló el muelle, no volvimos a verla, pero me dijo el viejo Benito, aquél bribón que siempre me pide dinero prestado para sus borracheras, me dijo que la ha visto deambular por las naves industriales de la nueva zona de trasatlánticos.

Así decidí ir a aquella zona, era mucho más transitada y nueva que los viejos muelles donde estaba mi padre, así que no debía sentir miedo, caminé mucho, creo que más de 1 hora entre la gente, ahí estaba un gran trasatlántico del cual no recuerdo ver el nombre, era el “Olimpia” pues la gente se agolpaba debajo de ese buque y me impedía ver con claridad más allá de unos metros, lo que sí podía ver era sus 3 chimeneas de un rojo brillante, estaba por partir eso era seguro y también era seguro que no era un lugar para un niño de 12 años, por mucho que hubiera vivido toda mi vida en esa zona, había demasiada gente que podría confundirme con uno de aquellos ladronzuelos, así que retorné sobre mis pasos, había desistido de volver a ver a Victoria Isabel.

De pronto entre la muchedumbre pude ver en una pequeña terraza de una casa sumamente elegante y grande, ahí ¡ahí estaba Victoria Isabel! Pero lucía diferente, sus ropajes eran de gala, su vestido era muy fino, lucía un espectacular sombrero color vino, junto a su grácil cuello lucia un collar de perlas, yo sabía que eran naturales y no artificiales, mi abuelo me había enseñado a distinguirlos por su color, ahí en esa terraza estaba al parecer tomando té junto a otros desconocidos, sin embargo en un azar del destino logró voltear a ver a la calle ahí, donde estaba yo mirando y vi de nuevo aquella mirada triste, ella no se sentía a gusto entre esa gente, eso era seguro.

De alguna manera se disculpó con sus compañeros y me hizo una señal , así me di vuelta hacia la puerta principal de aquella mansión cerca del atracadero del Olimpia, pero no era por ahí donde iba a salir ella, a un lado había un callejón por el cual disimuladamente salió Victoria Isabel, era la primera vez que oía su voz natural: ¿Tú eres el niño que me encontré hace años en los muelles verdad? A lo que contesté rápidamente que sí, que era aquel niño.

Mira, mis padres quieren que me vaya al nuevo continente pero yo no quiero, por eso me escapaba constantemente, triste y desconsolada, pero la decisión de mi padre, que es el dueño de la fábrica de textiles de la ciudad es definitiva, ¿ves ese buque? En 1 semana me embarcarán para el nuevo continente, creo que no entiendes pequeño niño…—Sí entiendo señorita, la llevo viendo desde hace 2 años en los muelles, pero pensaba que era un fantasma hasta el día que la vi de cerca, entiendo que no quería ir, aquí es feliz por lo visto y por qué no es libre, ¿acaso su vida le pertenece a su padre?

Pasó el tiempo y platiqué durante 3 días seguidos con Victoria Isabel, , ella se notaba feliz y alejada de las banalidades de sus amigas y compañeros de escuela, se acercaba la fecha de su partida y donde jamás la volvería a ver, al parecer el plan de su ricachón padre era casarla con un rico empresario ferrocarrilero del Oeste de los Estados Unidos, tuvo el destino evitar que estuviera cerca cuando partió el Olimpia de aquellos cosmopolitas muelles llenos de algarabía y mucho ruido por parte de las personas arremolinadas ahí, era seguro que ahí en una de sus múltiples cubiertas iba Victoria Isabel a enfrentar su destino, desgraciado destino.

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Pasó el tiempo y decidí dejar la Universidad y comprar el bote pesquero que le había heredado el viejo jefe de mi padre, mi padre ya cansado de la vida, se retiró a jugar dominó con sus viejos compañeros de proezas marinas, era mi turno comenzar a aprender las ricas enseñanzas del oficio, sin embargo había que remodelar ese bote, debía además encontrarle un nombre adecuado; de pronto entre las sombras de la incipiente mañana, vi una silueta familiar, una mujer alta y delgada de cabellos largos de color castaño mirando al mar, quieta y altiva, tan pronto como la divisé, perdí la silueta, quise correr pero eran como 50 metros de distancia y un canal dragado el que nos separaba, pero estaba seguro que era ella; de pronto me sacaron de mis pensamientos de si realmente se había revelado a su destino y al que le había impuesto su padre, pero jamás volvía saber de ella, solo el recuerdo vívido.

Se me acercó un ayudante, el pintor de turno quien me dijo que necesitaban un nombre adecuado para el bote; a lo cual con una rapidez inusitada en mí, le dije dos palabras y que ese sería el nombre definitivo del que a la postre sería mi herramienta de trabajo y compañera de años, su nombre sería Victoria Isabel, la reina del océano.

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