Publicado en Cuentos y Relatos

El misterio de Ákraba parte III


118.-

Y sigue la mata dando con este cuentito que de pronto se está convirtiendo en relato algo más largo.

Parte 3 de “El misterio de ÁKraba”  Por cierto, Clara tiene imagen real, siendo mi primer personaje que así lo tiene, pero vayamos por partes para que se entienda.

parte 1 y parte 2

 

 

 

De pronto un ruido seco se oyó a un costado de la embarcación, fue algo fuerte que obligó a Peters a bajar a la zona de máquinas y revisar el casco, no quería zozobrar en ese peligroso rio lleno de peces capaces de arrancarte una mano— ¡Profesor Hicks levante a Clara es necesario que me apoyen a revisar que no haya fugas en el bote, al parecer chocamos con un tronco a la deriva!

¡Clara, Clara, levántate hemos chocado con algo en el rio! Clara adormecida se levantó y pronto junto al profesor comenzaron a buscar grietas en la embarcación.

Shura quien se había puesto en la proa vio una pálida luz proveniente del fondo del rio a unos 60 metros más allá de donde se encontraba el bote, al principio creyó era el reflejo de la luna llena de esa noche tropical, ´pero luego se dio cuenta de que era algo más potente y que venía en dirección al bote a toda prisa—PETERS, ¡PETERS! Tenemos un problema deb…

—En ese momento se oyó el rugido característico del que era conocido como el demonio bufador, era imposible confundirlo, era ese monstruo que se enfilaba a gran velocidad hacia el bote donde Clara, el profesor Hicks, Peters y Shura se encontraban aun confundidos y sin idea de qué era eso, Shura haciendo alarde de gran fortaleza física, comenzó a levantar un pesado barril lleno de aceite, el cual tiró por la proa, algo debía hacer para evitar la colisión y tenía una idea.

Pero ¿qué hace SHURA? Eso no detendrá a la bestia, gritó Hicks quien estaba tomando nota de aquello que venía por debajo del agua y que tenía luces de color doradas, de ahí la leyenda de Los Navegantes del Sol que eran los Kiriwinas—profesor, no es lo que busco, lo que busco es saber su identidad, anda bestia, revélate ante Shura.

Peters desesperado había girado el timón en 90 grados para evitar la colisión, pero aquella masa informe ya estaba demasiado cerca, la Reina del océano no resistiría otro golpe de esa mole.

A lo lejos en los márgenes del río se empezaron a oír ruidos de tambores y un coro de muchas personas que decía así “Vanizara, vanizara competahate vanizara! Y lo repetían incesantemente.

¡Pero qué son esas voces! Gritó Shura—Ahí lo tiene viajero, hemos llegado al territorio de los Kiriwina es un gran acontecimiento y yo estoy sobrio, qué lástima—Sentenció Peters que había logrado girar la nave lo suficiente como para que aquella mole que era conocido como el demonio bufador pasara a un lado, pero es ahí cuando Shura pudo divisar con la luz de la luna, con más detalle al terrible monstruo— ¡Vamos Clara y Hicks! Vengan a verlo esto es algo increíble…

Clara quien tenía cierto espíritu aventuro debajo de esa timidez, había decidido acercase más a la bestia, estaba a escasos 2 metros del casco de la embarcación y bajó por unas escaleras a la escotilla trasera—Pero ¿Dónde está Clara se preguntaba Hicks mientras llegaba al lado de Shura que se encontraba en la proa y pudieron ver un cuerpo alargado de color oscuro, tenía unas crestas en medio de su cuerpo aerodinámica, se podía divisar extremidades y cuál sería su sorpresa de que asomó majestuosamente una gran cabeza tan grande como un caballo y con dos ojos chispeantes de color rojo brillante, la bestia debía medir en torno a los 30 metros de largo por 3 de ancho, lucía una joroba con espinas dorsales a lo largo de su cuerpo y una majestuosa cola en forma de cola de tiburón mako.

— ¡Pero eso es un dinosaurio! Gritó lleno de entusiasmo Martin Hicks, quien había visto el animal más extraordinario justo a su lado, pero la voz de la mesura lo calmó, Shura dijo con tono calmado pese a estar ante una criatura mítica que siempre habían negado—Yo sé profesor de su entusiasmo, lo noto en su voz, pero eso no es un dinosaurio, hasta donde se sabe ningún animal despide luces por sus ojos y menos que sean rojo, es algo increíble pero pongamos las cosas en perspectiva…de pronto un gran coletazo golpeó el bote el cual se sacudió de gran forma haciéndolo girar violentamente sobre su eje, Peters luchaba con el timón para evitar que se hundiera, a lo lejos las voces comenzaron a callarse y a un lado el que era conocido como el demonio bufador comenzó a hundirse lentamente en las profundidades de aquel peculiar rio ante la mirada penetrante de Shura quien pudo divisar una extraña niebla que salió del agua justo después de que desapareció, pero no tuvo tiempo par reflexionarlo por que empezó a oir un grito desesperado—-¡¡¡Auxilio, auxilio!!! —Clara había caído al rio debido a la fuerza del choque de la cola del ser mitológico— ¡Shura sí sabe nadar vaya por la chica, este río tiene muchas especies peligrosas y la corriente es traicionera—-Peters desde el puesto de mando de la nave había logrado estabilizarla no sin antes apuntar un reflector hacia la popa más o menos desde donde venían los gritos de angustia y desesperación de la chica en cuestión.

Vamos profesor, ayude en lo posible a Peters, yo iré por la señorita Clara.

Clara

El agua revuelta recientemente por el paso de aquella bestia hacía esforzarse de más a Clara quien pese a saber nadar el pánico la había hecho presa del miedo, unos metros más atrás Shura se esforzaba por llegar a donde estaba la chica, para ello decidió sumergirse e ir por debajo del agua, a lo lejos pudo ver la extraña niebla que había dejado la bestia era algo hasta cierto punto incomprensible para su lógica, pero hubo de centrar toda su atención en rescatar a Clara que ya encontraba más calmada y a escasos metros Peters había tendido un pequeño salvavidas hacia ella quien aferrada a él, logro ponerse en la superficie cuando llegó Shura era solo el trámite de subirla a cubierta y verificar que estuviera bien—-¡Vaya chapuzón que se ha dado señorita Clara hahahaha! —-Peters daba la nota para vencer el miedo que se reflejaba en Clara, la estupefacción del profesor Hicks y desde luego las dudas de Shura ante aquel encuentro con el Vanizara, ¡¡¡era real!!

Vamos a checar el casco de la nave Shura y profesor, mientras señorita Clara es mejor que vaya a descansar en el camarote—-¡NO, me niego a eso, quiero ayudar!—Clara había mostrado decisión en sus palabras y nadie podía haberse negado, para tal efecto ya estaban cerca del amanecer y Peters decidió abrir una lata de conservas y comer ahí en el puesto de mando, a ver punto por punto, eso que vimos era una bestia, no cabe duda pero a menos que me paguen el triple, no me moveré de aquí, no es que tenga miedo—-Interrumpió Shura—Pero Peters, se le está pagando muy bien—-Lo sé viajero pero mi vida no tiene precio, bueno hahaha, sí, el triple de eso cubriría las reparaciones a mi amada nave ¿alguna objeción?—-

Desde luego que no, es lógico pensar por el instrumento en el que trabaja y más con la bonita historia detrás del nombre; mire—-Hábilmente Shura sacó una pequeña bolsa de gamuza a la cual mostró su contenido a Peters y le dijo—Creo que esto, compensará sobradamente los daños que haya tenido—-La bolsa contenía una pequeña variedad de diamantes y un enorme zafiro—-Vamos, con esto haría una pequeña flota de naves, no he dicho nada, prosigamos con la búsqueda de grietas y señorita Clara, le pediré de favor que sea la vigía en caso de que esa bestia maldita regresa, ¡ahhh, tengo un arpón especial listo para clavárselo en su gran lomo!

Los Kiriwina

“Estamos en Papúa Nueva Guinea en una de las tantas islas de este peculiar archipiélago, en especifico en un área conocida como Ákraba, aquí la selva es asfixiante, sofoca mis sentidos más primarios, al oído es ensordecedor el ruido de los insectos y demás animales nocturnos, a mi vista, si es de noche no puedo ver más allá de mi mano, lo demás es tan negro como asomarse a un abismo sin fondo, por suerte llevamos iluminación auxiliar, pero no es suficiente, mi olfato está sobresaturado con muchos olores, a la hierba a las plantas exóticas, todo huele a humedad, pareciera como si la selva estuviera reclamándonos por haber entrado a su territorio…”

7:20 a.m.

Sentados a la vera de la proa de la Victoria Isabel el profesor Hicks estaba haciendo unas notas totalmente entusiasmado, para él, era el descubrimiento del siglo, Clara estaba platicando con Peters sobre la importancia de estar sobrio y capitanear una embarcación como esa y un poco más alejado estaba Shura, que estaba reflexionando lo apenas pasado, aun estaban alertas por si regresaba la bestia y también lo mantenía intrigado lo visto

— ¿Pero qué era aquella extraña niebla que circundaba a la bestia del río? Es algo tan extraño que escapa a mis conocimientos, es posible que estemos ante algo nuevo, mmm no lo sé, ¿qué extraño conjuro mágico llevará a los Kiriwina a controlarlo? ¿Habrá más de estas bestias en este rio o en otras partes del planeta? Tantas cosas se agolpan en mi cabeza.

¡Vengan! Hemos llegado a lo que será nuestro campamento terrestre, bueno unos kilómetros más allá de este rio

El profesor Hicks le increpó a Peters sobre la necesidad de llevar mucho equipo tierra adentro y solo eran 4 personas—No se preocupe mi estimado, creo que Peters tiene la solución a nuestros problemas—Dijo Shura quien esta vez se mostraba confiado—Hahaha, es verdad, para eso traje conmigo lo último de los avances de la tecnología, vengan, vamos a la bodega.

Clara cuyos enormes ojos color café claros estaban a punto del sueño se sentía adolorida por lo recientemente pasado, pero a la vez esto la había endurecido en su temple, estaba decidida a averiguar más sobre esta bestia, pero en su área que era la botánica, se había maravillado de las plantas y árboles que se había encontrado a su paso—Disculpe señorita Clara, es hora de que empaquemos para partir a tierra firme ¿se encuentra usted bien? —Shura entró a preguntar el estado de Clara pero también tenía ciertas dudas qué resolver—Sabe, he estado repasando paso a paso lo que vivimos anoche, ¿no notó nada extraño en la bestia señorita Clara?—-No Shura…mmm, ahora qué lo dice, sí, noté algo extraño, algo que no cuadraba, cuando estaba peleando por no ahogarme, antes de que me aventaran el salvavidas y usted llegara, noté cosas raras en la bestia, una especie de neblina amarillenta justo cuando se sumergía lo rodeaba, eso no es algo típico de un ser vivo al menos no de los conocidos, eso habría que investigarlo, luego, el olor ¡ese olor tan penetrante! Que sofocaba mis sentidos—-Dígame señorita Clara ¿identificó ese olor? Es crucial para todos saberlo—-No Shura, no pude identificarlo, pero lo más parecido es el olor del carbón de los hornos de fundidoras o de los barcos trasatlánticos, sin embargo la carbonilla tiene un aroma diferente, ligeramente—-Es cierto, señorita Clara, ahora que recuerdo el carbón usado se suele mezclar con otros elementos para conseguir mayor flama, pero es que no sabemos… ¡espere! Sí qué sabemos de alguien que sabe de trasatlánticos!

Afuera de la embarcación, se abría la bodega externa y mostraba un vehículo todo terreno cargado hasta el tope— ¿Pero qué es eso Peters—Con menos asombro a causa de lo visto recientemente, Hicks le preguntaba al confiado capitán de la nave—Vamos es un vehículo prototipo, usa enormes ruedas con doble tracción y esto, es lo que nos llevará tierra adentro sin necesidad de mulas de carga o ayudantes, esto profesor Hicks es el futuro.

En las orillas del río Clara estaba buscando huellas de las personas que había escuchado, había encontrado unas huellas de pies muy extrañas, era seguro que eran de la tribu de los Kiriwina pero no conducían a ninguna parte excepto por…¡Esperen, profesor Hicks, venga de inmediato, acabo de hacer un descubrimiento importante!

Con paso apresurado, Hicks seguido de Peters y Shura se acercaron a Clara quien estaba agachada sobre el lodo de la rivera, ahí tenía cercado con unas paletas de madera algo extraño—Ven lo que encontré en medio de la selva—Shura exclamó—Señorita Clara, eso que encontró es una huella, pero no cualquier huella, hablamos de que no puede pertenecer a los Kiriwina que se suponen son muy primitivos, se supone andan descalzos, ahí hay más huellas que confirman que andan descalzos, pero esas huellas son de una bota—Peters quien había estado en muchos muelles se inclinó sobre la huella y supo que no era una huella común y corriente—Bueno, reconozco este tipo de huellas, en España las he visto, estas botas son de gente europea y por la profundidad de la huella, se nota que es alguien pesado.

Pero señor Peters, quiere decir que hay gente extranjera aquí, ¿españoles? Profirió Clara quien se mostraba cada vez más asombrada por las cosas pasadas—No, no creo, en ese puerto español llega mucha gente del Europa, pero no necesariamente tiene que ser un español el que sea dueño de esta huella, además he vivido aquí muchos años y hasta donde sé, los únicos extranjeros del pueblo somos el viejo pescador austriaco que nos encontramos en el muelle, el carnicero Billy que es británico y un servidor norteamericano, no hay más y nunca he visto que el viejo y Billy hayan usado este tipo de botas, son muy caras y especializadas de ahí su tipo de huella tan especial, es un calco de las botas militares.

Una vez hecho un molde de yeso de aquella huella y de las demás que correspondían a pies descalzos, partieron en el todoterreno no sin antes asegurar a la Victoria Isabel a la orilla del rio, no iban muy lejos, se divisaba a 200 metros el lugar donde pondrían su campamento.

3:45 p.m.

Atrás de estas montañas llamadas montañas del Ákraba que vemos, está la otra orilla de esta isla, la playa es muy difícil de llegar, solo por mar o cruzando esta selva, me resulta increíble que con tantos años de haber vivido aquí, nunca me haya atrevido a venir hasta esta parte de la isla, los lugareños me habían dicho que era territorio prohibido para extranjeros y que estaba el Vanizara que a su vez era guardián de los Kiriwina, de estos sí creía que eran una vieja leyenda, hasta hace 5 años—Es entendible Peters, con tantas cosas vividas, uno no hace más que reconocer que en este mundo hay cosas inexplicables para simples humanos como nosotros, sin embargo estoy de acuerdo en algo,  tenemos la obligación de resolver este rompecabezas.

Fin de la tercera parte-

 

 

 

 

 

 

 

 

“Esta entrada de blog está dedicada a mi gatito Henry”

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