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Las asombrosas aventuras del Capitán Marejada


126.-Hagamos algo con un personaje que ha estado en mi mente durante algún tiempo.

Barco-para-colorear

El mar estaba tan calmado que parecía un espejo gigante que reflejaba los plateados rayos de la luna llena de Octubre.

A punto de desfallecer de sueño por el nulo resultado de la pesca en mi viejo bote “Nereida II” solo podía recordar viejas historias que me contaba mi abuelo para no, irónicamente, no dormirme antes de que lo oyera en un discurso que más bien parecía monólogo;esta es una de esas pequeñas historias que les relataré, no sé si sean verdad o solo fruto de su fértil imaginación, al menos me hará sentir menos solitario ante el trabajo; después de todo es trabajo, de esto vivo; sin embargo algo me hace sentir diferente; las historias del viejo:

                                  

Las asombrosas aventuras del Capitán Marejada

Todo empezó en un viejo pueblito de pescadores, sí, aun más viejo que el pueblo en el cual vivo, pero bueno;  ahí dio comienzo la historia del capitán Marejada, tan valeroso como un tigre, tan fuerte como un toro (o quizá un buey) tan inteligente como sagaz o bueno, más inteligente que el barman al cual siempre le pedía su copa de whiskey y nunca se la pagaba alegando que el whiskey era adulterado.

La leyenda del capitán que logró llevar al muelle barcos que se creían perdidos en el embravecido mar,  oh sí el gran capitán Marejada había nacido ahí en una de esas pequeñas chozas de pescadores humildes;  desde niño siempre había estado viviendo al borde de aquella paradisiaca playa, sabía que tenía un mundo por delante, un maravilloso mundo lleno de aventuras por vivir.

Para ese entonces su pueblo había sido atacado por feroces piratas que saqueaban todo aquello que podían lograr con empeño aquellos pescadores tan humildes como trabajadores, el capitán Marejada tenía 14 años, pero lo que le faltaba de edad y estatura, le sobraba de valentía;  cuenta la leyenda que se escabulló furtivamente en la guarida de aquellos sucios malvivientes que eran nada más que desechos de tripulaciones de barcos que se hacían a la mar cada poco de aquel activo puerto; el gran capitán Marejada que en aquellos años mozos logró con gran silencio y la buena fortuna de su parte, logró taladrar 3 embarcaciones menores de aquellos piratas… menores y con la misma logró irse no sin antes dejar su huella, su rúbrica que a la postre lo haría conocido en los muchos mares que llegó a recorrer; “He aquí al Capitán Marejada y donde esté él; prevalecerá la justicia y el honor”

No sé si abuelo era realmente el capitán Marejada o me lo inventó de su imaginación, después de todo yo lo recordaba como un viejo afable bonachón que con trabajo se podía mover asido a su viejo bastón hecho de alguna madera exótica de los mares del sur; pero todos los detalles de aquellos paradisiacos lugares que me contaba eran demasiados; aquel puerto en el que relucían torres enormes decoradas de oro y marfil a donde iba a descargar todo tipo de mercancías, en efecto, su barco era un barco mercante; “el más veloz de los mares” su casco estaba pintado con vivos en azul y rojo, cruzando una banda estrecha de color café,más allá estaban las 2 velas y desde luego, no podía ser más rápido sin su arma secreta, ni tan secreta; un motor modificado de un viejo Packard que quien sabe cómo su ayudante había conseguido, ; el viejo y fiel Gunter de padre alemán y madre de alguna islita perdida del mar tropical donde se desarrollan estas historias.

Oh, esperen, creo queinterrumpiré mi relato, ha caído la primera pesca de la noche; sí; un hermoso pez platead…está bien; era un pez plateado que rompió el cordel, en fin entre que el anzuelo se fue al fondo del mar y que tengo que seguirles platicando de la primera gran aventura del Capitán Marejada y bueno, no tengo nada que hacer a esta hora de la madrugada, no me queda de otra más que poner otra caña de pescar y esperar a que caiga el maldito pez si no montaré en cólera ante Neptuno  ¿o era Poseidón? en fin, continúo mi relato.

¡Por las barbas del capitánAhab! Increpaba su colega Marejada, quizá Neville  (o Jack London, quien sabe) estuviera orgulloso de que citaran al viejo Ahab mientras estaba Marejada firmemente asido al timón de su embarcación que surcaba grácilmente los mares, pero su embarcación, su primer bote no fue el célebre balandro Nereida el cual también tenía detrás de sí una interesante historia que les relataré pronto, fue algo más modesto, una vieja lancha de 9 metros de eslora que ganó en una partida de póker en un viejo bar a un más viejo jugador que no se sabe si se dejó ganar por lo desvencijado de su bote o de verdad era el peor jugador de póker de la comarca ¿qué podía hacer un joven impetuoso con un bote que había pasado sus mejores momentos?

Fin de la primera parte Nota del autor: Este es un borrador, han habido muchos cambios incluso en esta parte.

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