Publicado en Cuentos y Relatos

Spiral


144.
Hola qué tal, regreso con un pequeño cuento que decidí dividir en 2 partes, no es más que un ejercicio para evitar aburrirme siendo el primero hecho totalmente en un smartphone vía la app de WordPress.

Pruba de WordPress sobre Android 5.1.

Eran vísperas de la navidad y el año 2037 pintaba excelente para Roberto, empleado de una multinacional de transporte y comunicaciones era una época normal para pasarla en familia con su esposa y dos hijos,  poco antes de salir del trabajo se dio cuenta de que sus preciados audífonos caros habían dejado de funcionar no podía darse ese lujo de no tenerlos, estaba próximo a hacer un viaje internacional de más de10 horas y eso implicaba que debía dormir al menos con tapones para los oídos y para eso usaba sus audífonos con cancelación de ruido activo por si tenia un vecino que roncara en exceso, saliendo del trabajo en una esquina a 2 cuadras estaba una pequeña tienda de electrónica a la que alguna vez había ido para comprar pilas y alguna que otra cosa, ahí preguntó al empleado por los audífonos más caros que tuviera a lo cual le contestaron que no había tales que los únicos eran aquellos de 66 pesos con almohadillas intercambiables, pese a su descontento por lo barato y poco eficiente para quitar el ruido que aparentaban ser, eran su única opción o bueno emplear unos improvisados tapones hechos de algodón pero le eran incómodos así que aquellos audífonos baratos que eran más ergonómicos que los vendidos en la terminal y una pequeña almohada de viaje eran el único escollo para su travesía que haría solo ya que su esposa e hijos gemelos se adelantaron 3 días antes.
El clima era muy frio para lo acostumbrado pero es que el cambio climático daba para tener fuertes nevadas un mes después del invierno en ciertos países, en el puerto donde iba a abordar Roberto se respiraba el caos por los viajes retrasados y aquellos que llegaban con miles de turistas ávidos de visitar a sus familias, ahí sentado en la sala de abordar Roberto se fijó en una noticia peculiar que estaban dando en la televisión a nivel nacional, el repentino silencio de telecomunicaciones al otro lado del planeta en Asia llevaba cerca de 20 minutos esa era la noticia principal que poca gente tomó en cuenta debido a que estaban a 2 días de la Navidad.
La presentadora de noticias anunciaba que Japón había dejado de transmitir emisiones de internet y que las llamadas telefónicas eran imposibles, solo oían ruidos de estática, poco después Taiwan era declarada en emergencia nacional para dejar de emitir señales, sus aviones que alcanzaron a despegar fueron desviados a otros aeropuertos pero no alcanzaron a decirles a los periodistas la razón, quizá la incomodidad del viaje y que todos las salidas nacionales fueran declarados en demorada lo que hizo volver sobre sus pies a Roberto e ir a pedir información sobre su viaje el cual llevaba 30 minutos retrasado si bien no iba a viajar en avión.

El transporte de Roberto era a través de un gran tren de levitación magnética que en su parte más baja disponía de unos rieles a lo largo del vehículo, y por debajo había una especie de canal de agua de mar, por lo que se sabe los rieles fueron fabricados en un material llamado grafeno y este reaccionaba con el agua de mar encerrada para hacer levitar al tren unos 15 centímetros por encima de la superficie y llevarlo a velocidades cercanas a los 760 kilómetros por hora por túneles en la periferia y fuera de la ciudad pero una vez en el mar estos túneles aceleraban el ingenio a cerca de mach 1.5 haciéndolo más rápido que un avión comercial al uso.
Pasadas 2 horas se inició el abordaje al tren Maglev para lo cual Roberto había reservado  la clase turista plus que era algo más cómoda y tenía acceso a pantallas en el respaldo de los asientos y no tardó en sintonizar el canal de las noticias donde estaban dando otras notas curiosas, no era solo Japón, Australia había reportado extraños fenómenos meteorológicos en el cielo, ahí donde las imágenes alcanzaban a verse estaba el cielo color rojo con muchas nubes en toda la costa de Queensland  para después los australianos enmudecer incluso en las redes sociales, la presentadora se mostraba visiblemente nerviosa pero continuó dando extrañas notas de personas en Facebook que mostraban un comportamiento extraño poniendo mensajes de muchedumbres que invadían las ciudades buscando refugio , Roberto al ver la cantidad de noticas que sucedían alrededor del mundo decidió hablarle a su esposa Jazmín pero encontró resultados nulos y poco después el tren Maglev salía con rumbo al otro lado del océano, la tripulación pese a encontrar interferencias en su destino  no encontró fallas en el conducto magnético donde se deslizaría el tren e iniciaron el viaje saliendo de la estación.

A la velocidad crucero de 730 kilómetros por hora Roberto seguía preocupado de los acontecimientos que pasaban en el planeta en esa víspera de Navidad, sintonizó otros noticieros y vio que en una ciudad al sur de la India se mostraban imágenes de una tormenta eléctrica gigantesca que abarcaba varias regiones para después enmudecer transmisiones, terremotos inexplicables de 7 y 8 grados en escala de Richter se presentaban en la Patagonia;  Roberto era un consultor civil del área de telecomunicaciones que estaba por viajar hacia Japón en específico  en Tokio la capital y de ahí tomar un Shinkansen hacia la provincia de Niigata donde lo esperaba su familia por esa razón tomó el Maglev trasatlántico que partía de California.
Una hora después de salir y ya dentro de los túneles submarinos se podía escuchar un murmullo que se transmitía a las paredes y al Maglev en forma de vibración,  pero para la tripulación no era algo de qué preocuparse, lo que sí era que la transmisión desde Tokio había estado intermitente con cortes cada 3 minutos de forma constante y de igual forma los teléfonos de los pasajeros empezaron a perder señal eso era algo hasta cierto punto normal debido a que estaban a mitad del océano pero para eso se habían creado torres de anclaje de los túneles y esas torres tenían antenas transmisoras pero esta vez no funcionaba y para Roberto eso fue muy raro debido a su trabajo con esas antenas.
El viaje se estaba retrasando y el Maglev fue disminuyendo su velocidad gradualmente hasta llegar a la estación central de Tokio pero ahí comenzó todo…la estación lucía vacía y no había rastro de personas en el hangar donde estaba entrando el tren algo estaba raro.
Los pasajeros se asomaban por las ventanillas esperando ver a alguien, otros trataban de llamar infructuosamente a sus familiares y otros tomando fotografías, Roberto en cambio se dirigió a la cabina de pilotos y una asistente le cortó el paso pero ella en sus ojos también tenía temor por la repentina desaparición de personas y todos los sucesos raros en la víspera del inicio del viaje así que lo dejó pasar y abrió la puerta, el escenario era de estupor y confusión, ambos conductores no podían entablar comunicación con nadie en la estación pero sí oían un sonido metálico intermitente en la radio, Roberto les preguntó qué era lo que estaba pasando y sí de verdad no había comunicación alguna con el exterior y qué iban a hacer.
45 minutos después decidieron abrir las puertas pero ya el pánico había cundido entre las personas pero no en Roberto quien se ofreció junto a un japonés llamado Ryusei para salir al exterior y averiguar qué pasaba, con paso temeroso se fueron acercando al umbral de la puerta 3 del Maglev la que estaba más cercana a Roberto.
Al salir estaba el pasillo que daba a la terminal central, no había nada estaba todo exactamente igual solo que no había personas la escena era fantasmagórica y con algo de miedo salieron a la calle ahí sí había personas que comenzaron a contar historias fantásticas  como siluetas enormes asomándose fuera de los edificios y una inusual tormenta eléctrica que produjo un pulso electromagnético gigante.
En las calles de la gran ciudad se podía ver enorme destrucción como si de un enorme tornado hubiera azotado junto a un gran terremoto pero aun había cosas que se reconocían, no todo estaba perdido, había ciudadanos que gritaban en japonés cosas que no entendía Roberto.

Eran las 7:45 a.m. en aquellas calles destruidas como si fuera una zona de guerra, por un par de horas Roberto deambuló buscando la estación del Shinkansen pero fue infructuosa su búsqueda hasta que a lo lejos en una de las avenidas vio una enorme sombra de algo por lo cual fue corriendo hacia ella y vio una masa gigante color gris con una protuberancia en uno de sus costados, Roberto estimó que era del tamaño de un autobús pero no supo decir qué era o qué animal era porque era orgánico definitivamente, Ryusei quien venía por detrás le dijo que se alejara de eso, que podría ser un monstruo lo que llevó a Roberto a pensar en las viejas películas hechas en Japón y no daba crédito a eso.

           “La vida se abre camino”

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