Sombras del futuro V


 

134.- Bueno ya van 5 partes de este mini cuento (para lo que acostumbro) esta vez me trasladé a un diálogo y dejé de lado las explicaciones, les he contado que tengo pendientes una novela de piratas y una de corte tranquilo? Bueno este es un pasatiempo, pero requiere de una gran inversión de tiempo y mente, lo hago por gusto.

Nota: Todos estos escritos se escriben en “bruto” y casi sin refinar detalles, usar, no uso ni corrector ortográfico, es después cuando empiezo la verdadera labor de definirlos, corregir errores y en muchas ocasiones, aumentar en detalles.

Douglas en su escepticismo se reclinó en el sofá de la pequeña habitación y dijo—No creo QUE estés loco Ernest, porque gran parte de esta compañía está cimentada en la búsqueda de eso que tanto has trabajo, pero me parece cuestionable éticamente el prologar artificialmente la vida de alguien en esta tierra, no sé, todos tenemos nuestro tiempo aquí…Bueno ya qué, ya captaste mi atención y tiempo, ahora muéstrame lo que tienes en es cajita y dame una explicación del porque llevo 20 minutos perdidos de mi tiempo contigo.

No te arrepentirás, mira—Dentro de la cajita había un hámster muy vivaracho, lleno de vida y ansioso por querer salirse de aquella caja—¡Pero esto es una broma Blake!—No, no lo es, este animalito es una muestra final de mi trabajo, ha vivido más del doble de lo que debería vivir un hámster y mira los reportes de su estabilidad celular, siguen iguales—Osborn quien era más precavido, pronto miró aquellos reportes en las carpetas de Blake, no reparó en que el laboratorio de Blake era poco más que una biblioteca, había tantos libros y enciclopedias que no había prácticamente ningún lugar donde sentarse o caminar a excepción del sofá donde solía dormir, todo su trabajo estaba encerrado en varias computadoras a las cuales tenía acceso a los secuenciadores clase Diamante de la compañía.

¡Es verdad Ernest!, has logrado unificar y mantener estable el núcleo de las células, pero eso no cambia el hecho de que tienen un periodo de vida igual… ¿o me equivoco?

No, no te equivocas, lo que hice fue usar el secuenciador para darle modificaciones, así las células cerebrales siguen mandando por sobre las demás, estas a su vez dan instrucciones para replicarse de forma ordenada y sin excesos, es como los dientes del tiburón, tienen reemplazo para toda su vida, bueno le quito el límite a la vida útil y dejo los reemplazos acomodados ordenadamente, pero aún tengo problemas, el hámster anterior poco después de fallecer naturalmente, siguió teniendo actividad cerebral, podía mover sus patas traseras sin control alguno durante 8 días, por ese motivo no lo tiré, lo estuve alimentando vía intravenosa, para la ciencia ya estaba muerto, pero su actividad cerebral poca pero suficiente para mover sus patas, igual el corazón mantuvo una pequeña parte de actividad, como si estuviera hibernando y no muerto.

Sabes Douglas, no me gusta experimentar con animales, lo sabes; pero estos animalitos solo sufrieron vacunas y alimentación especial, de resto no los pude sacrificar y los mantuve hasta que llegaron a su límite de edad natural, fue por eso que me di cuenta de la longevidad de la que estaban haciendo gala— ¿Y todo eso en base a tu teoría esa de la que mucha gente se burló?, incluido yo en alguna ocasión, bueno ¿Cuál es el siguiente paso Ernest?

Fin de la quinta parte.

Sombras del futuro IV


133.- Domingo 15 de Marzo del año 2015, ya van 4 partes de algo que inicié como un juego para evitar aburrirme con historias de zombis y heme aquí con mi pasatiempo.

 

No todo podría ser bueno, una parte del planeta fue diezmada por eso que solo se veía en las películas antiguas de terror barato, los primeros reportes decían que las morgues se inundaban por cadáveres que se negaban a morir, estos aunque tenían apetito por carne viva, también se les veía comer vegetales que se encontraban a su paso, todo esto tenía explicación científica, al menos eso nos dijeron, pero cómo pararles, cómo parar semejante plaga en aquellos años donde se dijo que inició el apocalipsis ¿Dónde? ¿Cuándo?

La inteligencia que llegaron a mostrar era la equivalente a la de un niño de un año, hubo algunos que conservaron totalmente sus recuerdos de cuando estaban vivos y estos pretendían regresar con su familia, la cual se aterrorizada, eso da para otros relatos sí señor; hubo un caso en particular que fue el origen de esta epidemia global la cual fue controlada hasta hace no muchos años o más bien fueron evolucionando, pero todo tiene su principio y esta es la historia del primer infectado, del primer zombie.

Era el año 2029, un año normal, un día como cualquier otro, un hombre que parecía desorientado caminaba sin rumbo fijo hacia el norte, el frío era tan fuerte que entumecía toda la piel que estuviera al aire libre durante un par de segundos, esta persona fue detectada a 45 kilómetros de una pequeña población en Islandia, eso es muy al norte, quizá esta persona no era muy diferente de los turistas que se encontraban a diario los de las patrullas y que equivocaban el camino porque estaban mal señalizados y en lugar de ir al centro de esquí acaban perdidos en el paso de las montañas de hielo, pero no era un desconocido, esta vez se trataba del eminente científico norteamericano Ernest Blake quien estaba vagando sin rumbo fijo por los desolados parajes al parecer con pérdida de memoria y con signos de hipotermia, lo más extraño para el equipo de paramédicos que lo rescató fue que pese a haber cerca de 20 grados bajo cero el hombre no hubiera muerto, tenía sus signos de hipotermia, pero estaba estable, la descripción de aquel hombre era que portaba un traje negro roto en muchas partes, pero ningún abrigo, era realmente un milagro o quizá no.

Pero vayamos más atrás en el tiempo; 10 años más atrás, esto según datos de hemeroteca, no es que lo haya vivido pues aun no nacía-

Blake tenía un importante puesto en la Universidad Berkeley de California, era uno de varios que tenían un proyecto de biología muy particular pues querían crear células que no envejecieran y así crear vacunas contra la edad cronológica, esto tuvo sus enfrentamientos con lo moral y lo ético y si le agregamos el componente religioso, era obvio que sus experimentos eran polémicos desde el día en que dio al mundo la esperanza de la inmortalidad, lo criticaban por quererse comparar con Dios en eso de la inmortalidad pero esto no le importaba al profesor Blake, él quería la inmortalidad celular más que nada por el placer de que podía hacerlo y sabía que iba por el camino correcto.

Ya tan pronto como 2019 y ya sin el apoyo de la Universidad, Blake emigró a donde pudieran facilitarle su labor de investigación, así los mezcladores secuenciales de material genético eran una realidad para las grandes empresas tecnológicas, pero una destacaba por encima de todas en el campo de la investigación genética, esta era INBIOREX corporation, un gran conglomerado presidido por el afamado empresario Charles Gideon que había dejado la investigación por presidir la empresa que heredó de su padre, que a su vez había heredado de su padre.

Ahí justo en medio de una agradable campiña y rodeada de bosques en la ciudad de California, Estados Unidos; estaban las instalaciones de INBIOREX 3 edificios de 5 pisos muy modernos y dentro del edificio B, uno de los flamantes secuenciadores de ADN genético, era una máquina sorprendente para todos los científicos, pero quien estaba internamente muy feliz era Ernest Blake, en ese entonces un joven científico de 24 años conocido por sus teorías sobre la prolongación de las etapas de las células vivas más allá de sus límites naturales, mejor conocido entre sus colegas como “el loco de la fuente de la eterna juventud”

¿Ves esa cajita Osborn? — Blake se refería a una pequeña caja de zapatos con unos orificios y a quien se dirigía era a su colega y ex compañero de la Universidad Douglas Osborn ingeniero civil de profesión y también trabajador de la compañía—

 

Vamos Blake apúrale que no tengo tu tiempo, dime qué es lo que te traes entre manos bribón de biblioteca—No, no es lo que parece, es algo que he estado desarrollando—Creo que ya sé a qué te refieres, pero no, no es posible lo que estas intentado, al menos no con la tecnología de ahora—

Esa es la idea que tienen todos, pero es que no ven el panorama completo Douglas, solo se dedican a ver lo que los libros de ciencia divulgan ahora, debo decirte que lo que tengo en la cajita es el futuro, no el presente, micho menos el ayer con los científicos apolillados de mi universidad, te estoy hablando del futuro de la humanidad; cierra los ojos Douglas e imagina un mundo donde las enfermedades degenerativas desaparezcan con una simple vacuna, donde en lugar de vivir 80-90 años como máximo, puedas aumentar tu vida 30 años más, incluso duplicar esos 80 años o quizá llegar a la inmortalidad relativa, humanos con 200 o 300 años de vida plenamente activa y sin deterioro por la vejez o enfermedades, eso es lo que quiero, ese ha sido siempre mi meta desde que tenía uso de razón científica.

 

Fin de la cuarta parte.

Sombras del futuro parte III


132.- En lo personal, regresar a mi nivel de escritura lo veo algo complicado, pero es lo que hay, es mi don, es mi maldición o perdición y heme aquí en mi blog,  132 entradas después y sigo fresco y con ideas nuevas, como un fiel recordatorio  que me muevo a un ritmo diferente.

Contrasta con el horror vivido por el planeta, pero no se crean que solo fueron los zombies, también la economía global sufrió un colapso, China quien había llevado las riendas estaba en recesión y todas las grandes compañías que habían invertido ahí, se vieron forzadas a aminorar su producción, por ende hubo menos empleos y así inició una debacle que coincidió con el despertar de los muertos que en realidad fue el punto final a una era muy ajetreada.

Quiero hablarles más del lugar donde se asienta Titan 28, está justo a las afueras de una gran playa de arenas blancas y un mar azul turquesa justo como mencionaba en el inicio de este relato, a la derecha está una pequeña colina de color verde gracias a su exuberante vegetación, a la izquierda se encuentra la propia Titan 28 a unos 300 metros de la playa y a un par de kilómetros de la ciudad, la construcción fue hecha para soportar y evitar oleadas de zombies, por eso tenía un foso alrededor que la hacía casi inexpugnable, múltiples entradas y helipuertos la comunicaban con otras ciudades, cada cual aún más extraña que la otra, las clase Razor eran ciudades que se podían mover por sí mismas con pequeñas patas en forma de cono de unos 2 metros de altura que se movían al unísono y se impulsaban con energía nuclear de un pequeño reactor en la base, estas ciudades eran pocas, quizá unas 12 pero era un espectáculo impresionante ver mover una mole gris de 300 metros de ancho por 90 metros de alto a 3 kilómetros por hora, como un buque tanque petrolero sobre orugas obviamente sus desplazamientos eran a largo plazo y muy lentos, no albergaban muchas personas, estas moles eran empleadas como centros tácticos y algunas, entre ellas la Razor 375 era un hotel 5 estrellas para civiles que en busca de nuevas emociones se metía en ciudades abandonadas infestadas de zombies a los cuales veían desde barandales y ventanales hechos originalmente para admirar paisajes.

Titán es una construcción fija, si bien tiene anclajes, 8 en total estos sirven en caso de huracanes o algún temblor inesperado, pese a no ser zona sísmica importante, los primeros pisos se corresponden al mantenimiento del edificio y oficinas administrativas, la gente vive en conglomerados llamados cápsulas de vida, no son pequeñas, pero tampoco son generosas en espacio interior, una familia japonesa se sentiría como en casa en cada uno de esos pequeños departamentos, meticulosamente construidos alrededor de un gran patio central, donde se aglomeraban los comerciantes, porque podría ser una comunidad aislada, pero bulliciosa y comercial lo era bastante, comerciantes externos entraban a Titan 28 a intercambiar objetos y también noticias del convulsionado mundo de afuera del año 2078

Pero hablar del año 2078 es también hablar de las maravillas médicas que hay, la oleada zombie permitió a la comunidad científica estudiar de cerca nuevos fenómenos derivados del despertar de los muertos, nuevos antivirales, nuevos anti inflamatorios, desarrollo de vacunas que actuaban más rápido que antes, todo representaba una nueva era de conocimiento científico, con el agregado de un ataque zombie que nadie predijo, si bien no fue el fin del mundo, sí que cambió totalmente sobre lo que pensábamos de los muertos y sobre todo, maldita sea, sobre todo de los vivos.

Fin de la tercera parte.

 

Sombras del futuro parte II


Oficialmente George Sanders residente y empresario local murió por ahogamiento, el ser no lo mordió ni comió solo lo arrastró al agua donde se ahogó.

Lo inquietante era saber que uno de estos seres había logrado pasar la barrera, quizá la falta de mantenimiento o presupuesto era la causa, dentro de las instalaciones se comentó este suceso un par de días, tenían 2 años 4 meses sin un evento de seres así, luego todo volvió a la normalidad.

Por definición, un zombie comenzó a ser conocido en el área del Caribe como un ser controlado por fuerzas vudú, era un muerto que pasaba a ser un fiel servidor del que le hacía el conjuro, magia en estado puro, un títere al servicio de alguien.

Vayamos por partes; los zombies de las películas son o masas informes que comen carne, tú carne; o son monstruos rápidos que también van tras el mismo objetivo, pero la gran mayoría en la vida real al menos los que conozco son lentos por la putrefacción de sus órganos o falta de miembros como piernas o brazos, su andar era predecible si es que caminaban; el famoso caso del zombie de Grecia  fue causado por una persona que disfrazado de uno estos seres, sembró el pánico en aquella población de la cual no recuerdo el nombre, Julián papadopoulos el nombre del bromista pudo ser reconocido debido a que él era parte de un equipo de especialistas de efectos de maquillaje para películas, de ahí lo realista de su disfraz, el problema es que cuando llegó la verdadera oleada de zombies muy lenta por cierto, los tomó por sorpresa a todos, Grecia  pasó a ser un terreno sin rastros de vida humana, animal y vegetal y es que al terminarse la cadena alimenticia carnívora, podías ver que los malditos zombies se comían hasta las plantas, buscaban qué comer y en su desesperación no distinguían si era humano, animal o planta, no era raro verles comerse cuchillos o más bien, hacer el intento de comerlos, pero había un comportamiento diferente a los de las películas, muchos no comían ni iban por seres vivos, muchos solo deambulaban de aquí y allá, sin motivación alguna iban zigzagueando por la vida, al principio muchos fueron identificados y llevados a lugares confinados, con el aumento de estos seres, se los veía caminar o arrastrarse por las calles o a las afueras de las ciudades, no era una plaga como tal, era algo más lento, incluso la gente se acostumbró a evitarlos, era raro el zombie agresivo y con rastros de inteligencia que causaba bajas mortales, pero no por eso no dejaban de existir.

Estoy en el año 2078, los autos siguen viajando por tierra aunque es bueno decir que muchas eran vías elevadas sobre el nivel del mar, aunque los combustibles fósiles son muy escasos había alternativas, las grandes ciudades se convirtieron en mega ciudades verticales separadas entre sí a veces a metros, otras a kilómetros, algunas horizontales, otras submarinas, otras navegaban en el mar cual súper crucero, pero eran de 3 a 4 veces más largos que un buque tanque petrolero; Titan 28 que es el lugar donde vivo es una ciudad-rascacielos de 590 metros de altura, fue construida hace más de 20 años, no es la más moderna como los rascacielos OneLife de 1.5 kilómetros de altura y llenos de comodidades pero sigue siendo una buena opción para vivir decentemente, al menos para los poco más de 16 mil personas que en ella habitan, Titan 28 está a las afueras de la ciudad de Belice, un lugar paradisiaco como consta al inicio de mi relato, con hermosas playas.

 

Fin de segunda parte.

Sombras del futuro


130-

12 de Marzo de 2015

Mi propia versión de una historia de zombis para ustedes, esta es una versión altamente modificada de lo que empezó como un reclamo a las historias de relleno de The Waking Death, pues que me creo mi propia historia y el resultado es pues, Sombras del futuro.

Miro al mar color azul turquesa, algunas olas rompen en una pequeña caleta que está a unos 200 metros de donde me encuentro sentado, volteo más allá y veo a 4 niños jugando en la playa de arenas blancas, cerca de ahí hay unas cabañas de aspecto pintoresco pintadas de color blanco con tejas rojas, poco más allá un pequeño muelle donde 2 embarcaciones, una lancha y un bote pesquero estaban atracados, lo único que rompía el ambiente era aquella malla metálica más allá del rompeolas, adornada profusamente con luces y letreros de advertencia de no acercarse, por eso era una paz buena, poco más allá de donde alcanzo a ver, veo a un hombre, de robusta silueta, ataviado con una llamativa playera tipo hawaiana, al parecer es el padre de uno de esos niños, ellos son felices, pero no siempre es así, las cosas no están tan optimistas…

En la playa había un señor más, era un investigador lo sabía por su gorra de color roja y su uniforme color caqui, esto los identificaba y también por el equipo portátil, una especie de sonar busca tesoros, algo más grande, él me señalo algo a lo lejos pero no supe distinguir bien, allá a unos 200 metros donde se encontraba la malla que abarcaba toda la playa, había una señal de luz que no encendía, no era difícil el cambiarlas, lo difícil y peligroso era llegar y que no te pasara nada el estar junto a la malla protectora, el peligro no eran los tiburones ni ahogarte, el peligro venía de más cerca, carne ambulante, muertos que se movían por el fondo del océano, muertos a bordo de embarcaciones fantasmas, querubines, aquellos extraños y gigantescos animales encontrados en 2017 mezcla de tiburón y mantarraya con boca de dragón y ojos de demonio, no era agradable pues; hacerle mantenimiento a esa malla a no ser que tuvieras un encuentro cercano con animales carnívoros o muertos vivientes que para el caso el resultado era el mismo, la muerte de una forma horrible.

Un gran alboroto se armó en la playa, los niños estaban corriendo afuera del agua, entre los gritos uno de ellos pasó junto a mí y dijo que George había sido arrastrado al mar por algo; supuse que George era el señor de la playera llamativa pues alcancé a ver al de la gorra, mis sentidos de alerta se dispararon, ese “algo” era muy peligroso y yo estaba justo en la playa indefenso, así que hice lo que los niños y corrí como una gacela a ampararme a la entrada del edificio, gruesas puertas tipo bóveda de banco se abrieron mientras las alarmas sonaban, pero a diferencia de los niños y el investigador de la gorra roja que fueron corriendo al interior del edificio, subí 2 niveles apresuradamente y me fui por una especie de barandales, ahí había un mirador que daba a la playa, debía saber qué era ese “ algo” que había hecho desaparecer a George y sí, lo vi unos minutos después, eran las 4 de la tarde aún había suficiente luz solar, allá saliendo del mar, una figura gris, completamente gris salía paso a paso, su andar era tambaleante, errático, pero era seguro, era un hombre cuya piel era gris plomo, su cara la pude ver con unos prismáticos, no estaba vivo eso era seguro, casi no tenía cabello, ahí donde debía estar su ojo izquierdo había un hueco donde se alcanzaba a ver parte del cráneo, su otro ojo estaba anegado de un líquido viscoso color blanco, su mandíbula tenía rastros de sangre seca…un solitario disparo a la cabeza acabó con él, el disparo provino de una de las torres de vigilancia.

 

Fin de parte 1

 

128- El Reloj de Abigail


Una nueva era

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Islander Pescarolo un joven de 18 años hijo de un militar y un ama de casa, estudiante y amante de la naturaleza cuando podía; un sábado de Noviembre vagaba por la playa de aquel pintoresco pueblo llamado San Benito, Pescarolo no iba de buen humor, muchas cosas le habian salido mal en la semana, su motocicleta, un modelo viejo de Honda ya le había fallado con anterioridad, pero esta vez lo habia dejado demasiado lejos no solo de su casa, sino del camino que llevaba a su casa, por tratar de tomar un atajo por la playa se quedó a unos 3 kilómetros de la vía principal, arrastrandola por la arena suelta haciendo más esfuerzo del normal, sudado y con un calor de más de 30 grados, aquel atardecer crepuscular era muy bonito, tanto que calmó el enojo, paró un momento para admirar el espectaculo que los bañistas a lo lejos veian, una enorme bandada de gaviotas volaba por encima de ellos y se posaban cerca de la playa.

Cerca de una formación de pinos, vio un extraño brillo metálico, parecieria que fuera causado por alguna lata de aluminio, pero no, era un brillo muy intenso, quizá un espejo se preguntó el joven Pescarolo pero de nuevo la curiosidad pudo más que sus pocas ganas de arrastrar su motocicleta, así que desvió su camino por la playa y se dirigió a unos 200 metros al sur donde se encontraban los pinos y aquel brillo tan peculiar.

Unos minutos después no sin contratiempos, arribó al lugar pero no veía el brillo, a lo lejos sí pero de cerca no podía saber bien de donde provenía, hasta que llegó a un pequeño montículo de arena suelta, ahí después de un par de minutos, vío un pequeño objeto metálico, era el responsable del brillo, un reloj redondo de cadena, entre sus manos se notaba pesado, metálico con incrustaciones de oro y plata, bellos grabados, pero quizá la mayor sorpresa venía en su interior al abrirlo vio un fino mecanismo de relojería y dentro una foto de una muchacha no mayor de edad que él, quizá unos 17-18 años, ahí decía “Este reloj es propiedad de Abigail Alexandra Campbell” file000262815346

Islander se sintió intrigado por la foto de aquella muchacha, por la antigüedad evidente del reloj era seguro que debía investigar más, así, se encaminó con paso seguro arrastrando su motocicleta mientras la lluvia se hacía presente, una hora después arribó a su casa a descansar.

Temprano por la mañana Islander se levantó y se dirigió corriendo entre las pequelas cales de su pueblo colina abajo, hacia el muelle, San Benito era un pequeño pueblo pesquero con casas pintadas de blanco con grandes y coloridas tejas rojas traidas de España como lastre de los barcos, a un lado estaba el pequeño mercado donde los olores de especies y comidas caseras se mezclaban con los clásicos gritos de los vendedores, más abajo estaba la pequeña escuela primaria, enclavada en una pequeña colina, era domingo así que estaba vacía, por entre esos lugares pasó Islander caminando a paso veloz, aún no había reparado su motocicleta, su destino era el muelle principal, ahi en la bahía de su pueblo podía ver barcos pesqueros y lanchas de todo tamaño, grandes y rudos hombres del mar comandaban con determinacipón sus naves, su sustento, su trabajo.

Señor Roberto, señor Roberto, necesito hablar con usted, sé que es el indicado para apoyarme con esto que encontré ayer en la playa—A lo lejos un señor de unos 60 años, de larga barba blanca se encontraba sentado junto a una pequeña nevera tomando una cerveza, Germán Smith marinero, viejo lobo de mar y experto cocinero era a quien Islander se dirigiía presuroso.

De entre sus ropas sacó aquél reloj antiguo de cadena y se lo mostró a un impertubable marinero Germán quien le dijo que se llevara ese reloj de ahí, que no le pertenecía y lo devolviera de donde lo sacó, Islander le explicó que se lo había encontrado y quería devolverlo, pero no conocía a nadie con el nombre de Abigail Alexandra Campbell y quizá él si supiera.

Germán sin dejar de lado su cerveza le dijo que se sentara, que sí, él conoció a la señorita Abigaíl Campbell unos años atrás y que le iba a contrar su historia, eso sí, a cambio de un buen wishkey de la taberna de Juan el Topo, la taberna más concurrida de San Benito.

Tal como la vez en la foto, la señorita Abigaíl tenía un hermoso rostro enmarcado por una larga cabellera color castaño, de facciones finas y piel clara, ella era la hija de un famoso navegante inglés, sin embargo ella había nacido aquí, en San Benito y sus primeros años los había pasdo aquí, correteando por los mismos lugares que has caminado poara venir aquí, Islandere lo interrumpió diciendole que en su vida había sabido de alguien que fuera hija de un famoso navegante; con tono pausado, Germán le dijo que Abigaíl fue una niña discreta y vivia en una casa apartada del pueblo, aquella y señaló una colina enfrente de la bahía, ahí vivía ella,

Yo trabajé para su padre, un hombre integro y con gran afinidad por cosas científicas, para ser un navegante era muy culto y poco dado a la altanería, serví de segundo oficial de su barco Calipso durante muchos años, cuando era sobrio y no tenía que arrastrar mi pie con la cojera que tengo le dijo Germán a un azorado Islander.

La señorita Abigail solía estar en la cubierta del Calipso pescando, en una de esas me le acerqué y le dije que debería usar un tipo de sombrero que no le hiciera daño, no me hizo caso, ella había pescado algo muy especial, un pequeño cofre cerrado, lleno de algas, ella me pidió que no le dijera a su ladre del cofre y que si pudiera abrirlo por ella, ahí veias a Germán con una chica de grandes ojos color miel abrirlos con gran curiosidad, el cofre contenía accesorios, un peine de marfil, una cadena de plata y un reloj, ese reloj que tienes en las manos mi joven Islander, tan pronto lo vio supo que seria de ella, a todos lados iba con su reloj el cual funcionaba perfectamente, ella hizo que lo grabarán con su nombre.

El joven Islander interrumpió la conversación y le dijo que regresaría pronto, que sentía curiosidad de saber más de la historia de ese reloj y de su dueña.

El lunes amaneció lluvioso, tanto que se suspendieron las clases en la escuela donde iba Islander, por ese motivo tomó prestada una bicicleta y entre charcos fue sorteando las pequeñas calles hasta llegar al callejón del perico, un lugar conocido más que nada por que al lado estaba la taberna de Juan el Topo, aún con la torrencial lluvia pudo distinguir entre los parroquianos a Germán que salió presuro de ahí y con no sin grandes dificultades pudo brincar la pequelña barra que separaba la taberna de la calle, Germán tenía qué seguir contando la historia de Abigaíl a Islander, después de todo él poseía su reloj.

Mira joven seguiré con la historia de Abigail solo si me prometes que no se lo dirás a nadie, al menos no hasta que yo diga, islander asintió con la cabeza y fueron a dar al porche de una tienda de abarrotes.

Ese reloj que tienes entre manos no solo tenía el mecanismo de relojería, contiene el recuerdo del capitán…era una noche lluviosa, peor que la de ahora, era casi un tifón, las nubes eran amenazadoras, incluso para un viejo lobo de mar como yo, tenía miedo mi estimado Islader, aún así estaba en el muelle preparando al Calipso para zarpar con mucha celeridad, el padre de Abigaíl debía estar en el puerto de Buenaventura[1] en dos días para celebrar un contrato, siendo las 9 de la noche, tanto él como su hija se despidieron junto al atracadero, como recuerdo su padre tómo la foto que llevaba consigo y la puso dentro del reloj, cabía perfectamente, era la foto de Abigaíl y le dijo que lo conservara.

Islander le preguntó a Germán qué había pasado con el padre de aquella joven, a lo que él dijo que jamás regresó, la tormenta se había tragado al Calipso como si se tratara de un ave rapaz sobre su víctima.

Sabes joven Islander, después de aprovisionar al Calipso, no tuve buenos presentimientos, eso o simplemente me dio sed así que me fui a la taberna y me perdí en el alcohol, lo juro por los 6 mares que he recorrido que de haber sabido que el padre de aquella hermosa muchacha no iba a regresar, me hubiera ido con él en su fatal destino, el no merecía desaparecer y dejarla sola, porque la madre de aquella chica murió hace años.

La lluvia había dejado de cernirse sobre San benito, poco a poco las nubes dejaban asomar un tímido sol, en algo no había reparado Islander, ¿hace cuantos años fue de eso?

Eso fue hace algún tiempo, no creo que quieras saber más, conserva el reloj y no pidas preguntar más…—Pero señor Germán dígame si fue cuando usted era joven, a lo que el viejo marinero respondió lacónicamente, eso no fue algo del tiempo, eso pasó y ya.

Abigaíl, aquella señorita de larga cabellera juró jamás regresar a este pueblo perdido de la mano de Dios, pero hay esperanzas, ella perdió el reloj poco después al chocar el SS Sotavento con un risco, de ahí ya no supe más…eso fue hace cinco años Islander, no fue cuando yo era joven, no tienes recuerdos de ella ni de su padre porque a pesar de que naciste aquí, tu padre los llevó por muchos lugares hasta que hace 3 años se quedaron definitivamente aquí.

Islander habia encontrado el reloj de una joven chica que a lo mucho tenía 22 años y que había jurado jamás volver a San Benito, pero aún debía saber que el reloj que su padre le dijo que conservara, él lo había encontrado.

4 meses después, Germán con todo y su evidente cojera, corría presuroso por las calles avisando de la llegada de la fragata Santa María, ahí en la borda, venía una chica de grácil figura y gran belleza, ahí venía Abigaíl Alexandra Campbell a por su reloj y por darle una oportunidad a San Benito de volver a vivir la vida a como era antes.

Fin de la primera parte.

[1] Buenaventura es un relato del mismo escritor de Pacotilla

Erase una vez…


 

Prólogo
Érase una vez….

erase  una vez un escritor que ya no quería escribir, erase una vez que aquél escritor había dejado de serlo para ser alguien “más normal”  en su trabajo, pero no, no podía serlo, no era normal describir cuentos, historias salidas de aquí y allá de la imaginación quizá o de las vicisitudes de las demás personas que conocía, daba igual la inspiración: Ver aquella señorita pelearse con su novio en la calle para dar inicio a la lucha de la valiente Eréndira en una lucha contra terribles monstruos que asolaban su pueblo.

Érase una vez los cuentos infantiles de toda la vida “para niños” pues bueno, no eran originalmente para niños, Blanca Nieves, la Sirenita, Hansel y Gretel, el soldadito de plomo, todos ellos eran más metáforas de la vida, con su luz y sombra, que realmente cuentos donde hubiera finales felices…pero hablemos de la interesante vida de aquellos que al igual que un servidor, tenían vidas igual de  interesantes que sus personajes.

Robert Louis Stephenson era un hombre de familia muy rica que logró darle una gran educación a aquél niño de salud muy débil, pero ese niño que por meses no podía salir de su casa, ya no digamos de su cuarto, ni de su cama podía salir; ese niño tenía fértiles aventuras en donde soñaba que viaja por todo el mundo en un barco mercante y vivía cual pirata, eran la época de los marinos, con el paso del tiempo ese niño creció y fue a la universidad, una muy cara por cierto, sin embargo no era feliz, sino hasta que hizo una novela que plasmó mucho de lo que por sus enfermedades no podía hacer, vivir grandes aventuras a través de sus personajes, es así que nace “La Isla del Tesoro” y muchos tantos relatos; quiso el destino que la última morada de este escritor haya sido en una isla, justo en un cerro donde se marcaba una letra X, ahí está su tumba.

Daniel Defoe fue un pícaro niño que se dedicaba a muchas cosas, cosa que su padre no le permitía, un austero y severo ministro de una iglesia luterana, bueno el era más un ladrón de poca monta que después de que la policía lo persiguió hasta llegar a un panteón, se dio cuenta que tenía un don, el don de escribir sátiras y burlas, pero para financiarse tuvo que trabajar de carnicero, era el mejor carnicero del pueblo de ahí mi dialogo ficticio que quizá pudo darse J :
Vecino: “Hola que tal señor Defoe, me da un kilo de bistecs.”
Defoe: “Claro que sí, sale un kilo de bisteces”
Vecino: “Y a todo esto ¿cómo va el desarrollo de su novela que tanto le ha dicho al cantinero del bar que frecuentamos? ¬¬”

Bueno después de varias veces en la cárcel, por no pagar cosas (el equivalente de Elektra en su tiempo), Defoe encontró su pasión en fundar un periódico, de hecho fue de los primeros periódicos independientes del mundo; en el bar que frecuentaba con el vecino, encontró un personaje pintoresco, un viejo marinero que le contó muchas aventuras; ahí nació la base para el náufrago Robinson Crusoe, la isla llena de caníbales y su fiel amigo Viernes, todo eso aderezado con sátira de la época, disfrazada de novela de aventuras.

Pero es que esa es una función interesante de un escritor, plasmar una cosa y en el fondo decir otra.
Otro escritor muy peculiar y que llevó  la sátira y burla disfrazada de cuento y créeme habrás visto películas basadas en este cuento “Los viajes de Guilliver”, su autor Jonathan Swifft fue alguien muy normal, en aquella época estaba penado hablar mal del gobierno o de incluso de costumbres raras o tontas; ahí nació su personaje Guilliver, quien viajó primero al país de Liliput donde sus diminutos habitantes tenían costumbres ridículas y caras, bueno eso era un retrato de la sociedad donde vivía el propio Swifft, luego hizo viajes a  países imaginarios poblados de caballos parlantes, gigantes, islas voladoras entre muchas otras.

Rudyard Kipling era quizá el escritor más parecido a tu servidor, él era un oficinista que para sacar algo de su tedio o aburrimiento, creó obras en su oficina tales como “Cuentos de los mares del Sur” o quizá esta que ya conozcas “El Libro de la Selva” donde sale el niño Mowgli y el oso Baloo interpretado por Tin Tan en la versión de Disney.

Hubo una época donde estaba (por absurdo que parezca) prohibido que las mujeres escribieran, en esa época se desenvolvió una jovencita de gran inteligencia y sagacidad, ella tenía en mente cosas muy profundas, no había suficientes jueces que le impidieran escribirle al mundo…Frankenstein es obra de esa chica de 19 años llamada Mary Shelley.

Y así puedo contarte muchas más anécdotas…la ciencia y la historia no tienen por qué ser aburridas, sabiéndolas contar.

Bueno, fiel a mi costumbre, te hice una carta cuando debería haber sido 2 líneas de Whatsap J te dejo este libro de cuentos “infantiles”, espero lo leas y por favor, sonríe y procura llevarla leve, ningún problema ni ninguna persona es más grande que tus ganas por ser mejor.
Con afecto, El único y original Escritor de Pacotilla.

*Originalmente esta era una carta personal, le hice modificaciones pequeñas para su publicación*

 

 

Las asombrosas aventuras del Capitán Marejada


126.-Hagamos algo con un personaje que ha estado en mi mente durante algún tiempo.

Barco-para-colorear

El mar estaba tan calmado que parecía un espejo gigante que reflejaba los plateados rayos de la luna llena de Octubre.

A punto de desfallecer de sueño por el nulo resultado de la pesca en mi viejo bote “Nereida II” solo podía recordar viejas historias que me contaba mi abuelo para no, irónicamente, no dormirme antes de que lo oyera en un discurso que más bien parecía monólogo;esta es una de esas pequeñas historias que les relataré, no sé si sean verdad o solo fruto de su fértil imaginación, al menos me hará sentir menos solitario ante el trabajo; después de todo es trabajo, de esto vivo; sin embargo algo me hace sentir diferente; las historias del viejo:

                                  

Las asombrosas aventuras del Capitán Marejada

Todo empezó en un viejo pueblito de pescadores, sí, aun más viejo que el pueblo en el cual vivo, pero bueno;  ahí dio comienzo la historia del capitán Marejada, tan valeroso como un tigre, tan fuerte como un toro (o quizá un buey) tan inteligente como sagaz o bueno, más inteligente que el barman al cual siempre le pedía su copa de whiskey y nunca se la pagaba alegando que el whiskey era adulterado.

La leyenda del capitán que logró llevar al muelle barcos que se creían perdidos en el embravecido mar,  oh sí el gran capitán Marejada había nacido ahí en una de esas pequeñas chozas de pescadores humildes;  desde niño siempre había estado viviendo al borde de aquella paradisiaca playa, sabía que tenía un mundo por delante, un maravilloso mundo lleno de aventuras por vivir.

Para ese entonces su pueblo había sido atacado por feroces piratas que saqueaban todo aquello que podían lograr con empeño aquellos pescadores tan humildes como trabajadores, el capitán Marejada tenía 14 años, pero lo que le faltaba de edad y estatura, le sobraba de valentía;  cuenta la leyenda que se escabulló furtivamente en la guarida de aquellos sucios malvivientes que eran nada más que desechos de tripulaciones de barcos que se hacían a la mar cada poco de aquel activo puerto; el gran capitán Marejada que en aquellos años mozos logró con gran silencio y la buena fortuna de su parte, logró taladrar 3 embarcaciones menores de aquellos piratas… menores y con la misma logró irse no sin antes dejar su huella, su rúbrica que a la postre lo haría conocido en los muchos mares que llegó a recorrer; “He aquí al Capitán Marejada y donde esté él; prevalecerá la justicia y el honor”

No sé si abuelo era realmente el capitán Marejada o me lo inventó de su imaginación, después de todo yo lo recordaba como un viejo afable bonachón que con trabajo se podía mover asido a su viejo bastón hecho de alguna madera exótica de los mares del sur; pero todos los detalles de aquellos paradisiacos lugares que me contaba eran demasiados; aquel puerto en el que relucían torres enormes decoradas de oro y marfil a donde iba a descargar todo tipo de mercancías, en efecto, su barco era un barco mercante; “el más veloz de los mares” su casco estaba pintado con vivos en azul y rojo, cruzando una banda estrecha de color café,más allá estaban las 2 velas y desde luego, no podía ser más rápido sin su arma secreta, ni tan secreta; un motor modificado de un viejo Packard que quien sabe cómo su ayudante había conseguido, ; el viejo y fiel Gunter de padre alemán y madre de alguna islita perdida del mar tropical donde se desarrollan estas historias.

Oh, esperen, creo queinterrumpiré mi relato, ha caído la primera pesca de la noche; sí; un hermoso pez platead…está bien; era un pez plateado que rompió el cordel, en fin entre que el anzuelo se fue al fondo del mar y que tengo que seguirles platicando de la primera gran aventura del Capitán Marejada y bueno, no tengo nada que hacer a esta hora de la madrugada, no me queda de otra más que poner otra caña de pescar y esperar a que caiga el maldito pez si no montaré en cólera ante Neptuno  ¿o era Poseidón? en fin, continúo mi relato.

¡Por las barbas del capitánAhab! Increpaba su colega Marejada, quizá Neville  (o Jack London, quien sabe) estuviera orgulloso de que citaran al viejo Ahab mientras estaba Marejada firmemente asido al timón de su embarcación que surcaba grácilmente los mares, pero su embarcación, su primer bote no fue el célebre balandro Nereida el cual también tenía detrás de sí una interesante historia que les relataré pronto, fue algo más modesto, una vieja lancha de 9 metros de eslora que ganó en una partida de póker en un viejo bar a un más viejo jugador que no se sabe si se dejó ganar por lo desvencijado de su bote o de verdad era el peor jugador de póker de la comarca ¿qué podía hacer un joven impetuoso con un bote que había pasado sus mejores momentos?

Fin de la primera parte Nota del autor: Este es un borrador, han habido muchos cambios incluso en esta parte.

Crossdrive


125.-

Han pasado 6 meses desde mi última entrada, no es fácil compaginar el trabajo con el pasatiempo, este blog ha sido y siempre será un motivo para regresar a contar, compartir ideas y demás cosas, tanto he descuidado mi blog que el mismo WordPress ha cambiado barbaridades.

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Descripción gráfica de lo que me ha pasdo en estos 6 meses pasados @_@